Más de 120 animales provenientes del tráfico de fauna fueron decomisados el pasado fin de semana en los alrededores de la feria de Pompeya, durante un operativo conjunto entre el Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, la Unidad Fiscal Especializada en Materia Ambiental (UFEMA) y el Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad de Buenos Aires.

Encontramos 118 pájaros como el jilguero y cabecita negra, y reptiles, lagarto overo y tortuga. Estaban en jaulas en la vía pública o en cajas de cartón preparadas para ser vendidas”, explicó Negreira, coordinador de Fiscalización de la Dirección de Fauna, a cargo del operativo.

La ley 22.421 establece la conservación de la fauna silvestre. “El tráfico no solo afecta el equilibrio de los ecosistemas y a los animales, sino que este flagelo salpica también a la salud pública, por los riesgos que implica para la población la posibilidad de adquirir enfermedades zoonóticas o la captura irresponsable de animales venenosos”, dijo Ricardo Negreira.

Los ejemplares secuestrados fueron llevados a la Fundación Temaiken dónde serán evaluados para su posterior liberación en su hábitat natural.

El comercio ilegal de animales mueve 180.000 de dólares por año en el mundo y solo es menos rentable que la venta de armas y de drogas.

En Argentina, la tortuga terrestre es la especie más traficada ilegalmente, le siguen el loro labrador, el tucán, el flamenco y las aves pequeñas. Las estadísticas señalan que de cada 10 ejemplares capturados para venta ilegal, solo uno sobrevive.