La Municipalidad de Vicente López derribó un histórico ombú de 500 años, sin informar a la comunidad los motivos, y sin dar lugar a que intervenga la Comisión Asesora para la Preservación del Patrimonio Cultural y Natural.

En marzo de 2017 se había informado a la Comisión Directiva de la Asociación Fundadores y Pioneros de Vicente López sobre proyectos de restauración y/o conservación del ombú, los cuales contemplaban la colocación de un borde de cemento donde se describiría su historia y la instalación de iluminación con focos especiales, así como también la construcción de veredas.

Según informó La Noticia 1, en noviembre pasado “las obras habían comenzado y que en paralelo se había hecho una poda agresiva, una importante mutilación del ombú”, por lo que los vecinos pidieron información a la Comisión Asesora, a lo que respondieron que se lo estaba tratando. “Finalmente, hoy sólo queda un espacio vacío, sin sombra, con un retoño de ombú que intenta algo imposible como es reemplaza al histórico talado y todo lo que representaba en la historia local y la nacional“, indicaron desde la Asociación Fundadores y Pioneros de Vicente López.

Claudio Negrete, presidente de la asociación expresó: “La perdida del ombú no es sólo una perdida histórica de Vicente López, fue una mutilación de un patrimonio nacional, un testigo de nuestro proceso emancipatorio, ya que todos los que iban hacia el norte del país, incluida las tropas, lo tenían de referencia y se cobijaban en él. Esperemos que el municipio haga un investigación porque alguien dio la orden de hacerlo y sin informar previamente a la comunidad”.
Su historia

El Ombú estuvo por más de 500 años en lo que hoy es Gaspar Campos al 200, entre Laprida y Zufriategui, a pocas cuadas del antiguamente llamado Camino del Bajo (hoy Avenida del Libertador). En el siglo XIX eran tierras pertenecientes a la familia Saavedra, cuidadas por la familia Morales que vivía en un humilde rancho en un lugar rodeado de grandes y copudos ombúes.

Como explica La Noticia 1, el frondoso ombú en cuestión que servía de referencia y de descanso para quienes a caballo, carreta o dirigencia se dirigían al norte. Fallecido el padre de la familia, empezó a decirse que las mujeres Morales eran personas muy amables, que el ombú era una parada obligada para tomar sombra, refrescarse con agua y que en esas circunstancias la familia ofrecía una cebada de mate que nunca se concretaba. De allí nació el dicho popular “como mate de las Morales” que hacía referencia a cuando había una promesa que no se cumplía. También se dijo que, en realidad, demoraban el mate para ganar tiempo e informarse de lo que estaba sucediendo en Buenos Aires.

Uno de los que solía parar allí era Juan Bautista Alberdi cuando iba a la quinta de los Castro en Olivos, según lo publicado por Manuel Bilbao. Por su parte, Mabel Alicia Crego dice que la leyenda de “como mate de las Morales” comenzó en los primeros tiempos de la Confederación Argentina cuando muchos de la llamada Generación Ilustrada iba hacia las afueras de la ciudad para participar de reuniones en las que se discutía sobre los acontecimientos políticos que vivía el país, y siempre paraban en el ombú de Las Morales. La autora sostiene, además, que hacia 1836 el matrimonio Morales y sus tres hijas eran más bien pobres y que, entre otros personajes de la época, era frecuentado por Miguel Cané, Vicente Fidel López y Carlos Tejedor.