Una planta piloto de hongos comestibles cultivados en compost a partir de residuos recuperados se desarrolla en la localidad de Esquel, impulsada por un investigador para su tesis post doctoral con financiación del gobierno de Chubut y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

El micólogo Gonzalo Romano, especialista en diversidad, ecología y biogeografía de hongos agaricoides, trabaja en el aprovechamiento de residuos vegetales compostados para cultivar hongos comestibles, como champignones y gírgolas, dijo a Télam el subsecretario de Ambiente de Esquel, Daniel Hollman.

El proyecto, que se inscribe en el programa nacional de Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos (Girsu), comienza en los hogares cuando los vecinos separan los residuos, que luego son recolectados y procesados.

La fracción orgánica de los residuos es posteriormente compostada -proceso que lleva unos 180 días- por personal de la planta, y se obtiene un producto final rico en nutrientes y libre de contaminantes.

Un convenio de asistencia, colaboración y desarrollo productivo entre el investigador; la planta, representada por la Municipalidad de Esquel, y la Facultad de Ciencias Naturales de la UNSJ, permitió crear el Centro de Producción de Hongos (Ceproh), un edificio de 50 m2 que construyen con materiales reciclados.

Romano ensaya el cultivo de champiñones en mezclas de compost suplementado con otros materiales, y el de gírgolas silvestres sobre residuos de poda del arbolado urbano de Esquel.

También se está desarrollando una producción continua de “semilla” o “blanco” de hongo de ambas especies, es decir filamentos del hongo creciendo sobre semillas de avena.

Al finalizar la construcción y puesta a punto del circuito productivo, el Ceproh brindará talleres de formación para los interesados en aprender a cultivar hongos comestibles, asesorará a productores activos y dictará cursos de introducción al reconocimiento de especies silvestres, informaron autoridades chubutenses.