Un equipo interdisciplinario constituido por biólogos, químicos, microbiólogos de la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet), dirigido por Julio Zygadlo, lleva adelante desde hace más de cuatro años, una serie de estudios con el propósito de desarrollar bioplaguicidas basados en compuestos naturales, para alcanzar un estado sanitario óptimo en sistemas de almacenamiento de alimentos.

El gorgojo (Sitophilus zeamais Mostschulky) es la principal plaga y la más destructiva del maíz, capaz de ocasionar enormes pérdidas económicas. También pueden producirse infecciones fúngicas, como la contaminación con Fusarium, Aspergillus o Penicillium. La existencia de estos hongos provoca enfermedades y riesgos sanitarios, como la presencia de toxinas cancerígenas, según la FAO.

Para controlar estas plagas se utilizan principalmente químicos, insecticidas sintéticos como la fosfina y el bromuro de metilo. Pero en los últimos años el uso indiscriminado de estos compuestos originaron la resistencia de insectos plagas, contaminación ambiental, desaparición de organismos benéficos y riesgos para la salud humana, entre otras dificultades. Por lo que una alternativa son los bioplaguicidas, insecticidas naturales amigables con el ambiente y la salud humana.

La línea de trabajo del equipo de investigación studia aspectos biológicos, bioquímicos y ecológicos de insectos y microorganismos que producen el deterioro de los alimentos. “La idea es lograr formulaciones a partir de compuestos naturales que sirvan para combatir las principales plagas del maíz cuando está almacenado”.