Investigadores del CONICET publicaron en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences y en otros artículos adicionales en Insect Biochemistry and Molecular Biology el análisis del genoma de la vinchuca, que aporta información sobre la evolución y la biología molecular del vector y que permite avanzar en el control del transmisor de la enfermedad.

El Mal de Chagas es la enfermedad parasitaria de mayor importancia en América Latina y según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en el mundo hay entre 6 y 7 millones de personas infectadas, la mayoría de ellas en la región. Actualmente no existe una vacuna contra la enfermedad, por lo que el método más eficaz para prevenirla es el control vectorial.

 

“Es importante estudiar el genoma porque nos permite saber más para poder estudiar soluciones al problema de Chagas. Es proveer de conocimiento básico, por ejemplo, en el caso de los grupos de investigación argentinos que están estudiando resistencia insecticida o señales hormonales para tratar de encontrar nuevos mecanismos de control que aún no tenemos. El genoma de la vinchuca no va a salvarnos del Chagas pero va a contribuir. El trabajo es importante porque es un esfuerzo mayormente latinoamericano que estamos tratando de colaborar a un problema que esencialmente es de la región”, asegura Rolando Rivera-Pomar, investigador principal del CONICET en el Centro Regional de Estudios Genómicos (CREG), miembro del comité coordinador del proyecto de secuenciación y análisis del genoma de la vinchuca.

Rivera-Pomar agrega que con la secuenciación de Rhodnius prolixus, una especie de vinchuca que está en Centroamérica y en el norte de Sudamérica, cierran el triángulo de hospedador-parásito-vector. “Teniendo los tres secuenciados es mucho más fácil empezar a estudiar interacciones entre los genes: qué pasa con los genes del parásito y de la vinchuca cuando se encuentra un organismo, qué pasa con los genes del parásito y el hospedador cuando se encuentran, etc. Secuenciar un genoma es fácil hoy en día, el problema es interpretar la información, que es lo que lleva más tiempo”, dice.

Las investigaciones se realizaron sobre la base del análisis del genoma de la especie Rhodnius prolixus, que se encontraba secuenciado desde el año 2010 y desde entonces científicos de todo el mundo pueden acceder a esa información para estudiarlo.

Rhodnius prolixus es una especie más selvática que urbana y no es central en la transmisión de la enfermedad. Pero se optó por esta especie a pesar de que su importancia sanitaria es menor que la de Triatoma infestans que es la más importante en Argentina, Bolivia, Brasil y Chile porque es la más fácil de criar en el laboratorio porque tiene un ciclo de vida más rápido y su genoma es más chico y por lo tanto más fácil de secuenciar.

El investigador explica que el sistema inmunológico de la vinchuca parece ser diferente al de otros insectos. Las vinchucas necesitan bacterias para vivir, por lo tanto si tienen un sistema inmunológico que las destruye es un problema para el insecto. Cuando el tripanosoma entra a la vinchuca sufre una serie de transformaciones que replica y hace que la vinchuca transmita la enfermedad. El parasito, nunca sale del sistema digestivo del insecto entonces es posible que no sea capaz de sobrevivir fuera de él, eso puede ser debido a una reacción inmunológica de la vinchuca contra el parásito que no pasa en otros insectos y que la hace mucho más eficiente.