Un grupo de paleontólogos encontró en 2015 algo infrecuente: un cráneo de un dinosaurio carnívoro en buen estado de conservación. Como presentaba algunas características particulares, los investigadores no sabían de qué especie se trataba exactamente.

“Es poco frecuente encontrar un cráneo de estos animales porque son muy frágiles. En general se encuentran fragmentos de huesos largos y vértebras. Hallarlo en buen estado de preservación y conservación nos permitió estudiarlo. La morfología de algunos huesos y la falta de cuernos y protuberancias, como solían tener otros dinosaurios de la misma familia, nos permitió determinar, luego de mucho estudio y mucha discusión, que estábamos ante la presencia de una nueva especie”, asegura Ariel Méndez del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP, CONICET).

La aparición de estos restos aportó información que permitió continuar armando el rompecabezas de los abelisáuridos. Y si bien se tiene registro de estos dinosaurios en India, África, Europa y otras partes de América del Sur, en la Patagonia argentina es donde más especies de este grupo se encontraron.

“Lo nombramos Llukalkan aliocranianus. La primera palabra es un vocablo mapuche que significa el que asusta o causa temor y la segunda, en latín, hace referencia a un cráneo distinto. Las diferencias que presentaba en el cráneo, en comparación con el de otras especies de abelisáuridos, permitieron en definitiva darnos cuenta que estábamos ante una especie nueva”, comenta Federico Gianechini, investigador del Instituto Multidisciplinario de Investigaciones Biológicas de San Luis (IMIBIO-SL, CONICET-UNSL) y primer autor del trabajo.

El grupo de trabajo ya había encontrado otra especie de abelisáurido, que fue publicada y presentada en sociedad con el nombre de Viavenator exxoni.

Los abelisáuridos se conocen desde el año 1985, cuando fueron identificados los primeros individuos de este grupo en Patagonia. A medida que fueron hallados restos de estos animales en otras partes del mundo, se empezó a pensar en la existencia de dos grupos con características particulares. Los que tenían origen sudamericano por un lado y, por el otro, los que provenían del norte de África, Madagascar y la India. “Llukalkan aliocranianus pertenece a otro subgrupo, también con características específicas. Por eso, este hallazgo nos permite avanzar en el conocimiento de la evolución en este grupo de dinosaurios”, concluye la investigadora.

Fuente: CONICET