En el pasado, hay crónicas que lo awwwiguan, había grandes manadas de ciervos andinos que pastaban en las cerros, pero el hombre hizo su aparición y junto con él la caza desmedida unida a la propia maldad de nuestra espacie hicieron que estos ciervos desaparecieran. Hace unos días atrás, un guardaparques halló un pequeño grupo, lo que constituye una muy buena noticia.

Se trata de una especie en serio problema de extinción, que en 1996 fue declarado Monumento Natural Nacional para promover su protección”, se comunicó en un parte de prensa de la Secretaria de Ambiente de Salta. También llamadas “tarucas”, estos ciervos hacía mucho tiempo que no se veían. Su hábitat, se sabe, está en las prederas entre los 1500 y 3500 metros sobre el nivel del mar.

Este ciervo es muy difícil de hallar, le tiene mucho miedo al hombre, que ha sido su principal captor y enemigo, ante la menor presencia humana, la taruca huye. Se estiman que hay muy pocos ejemplares. Su territorio comprende Jujuy, Salta, Tucumán, Catamarca y La Rioja.

Este grupo de tarucas fueron halladas en la Serranía de Santa Bárbara, para elevar un informe a la Dirección de Fauna Silvestre y asegurarse de la presencia de estos bellos ciervos, un grupo de guardaparques emprendieron una expedición. Por lo general se mueven en grupos de 3 a 15 integrantes, su alimentación es herbívora.

El hallazgo de este grupo de ciervos andinos supone además de una buena noticia ecológica, una responsabilidad para que esta especie continúe morando estos territorios, coordinando trabajos que promuevan su conservación y alejen a los cazadores.