Un estudio realizado por científicos del Instituto de Limnología “Dr. Raúl A. Ringuelet” de La Plata (Ilpla, Conicet-UNLP), detectó microplásticos en todos los peces que capturarona lo largo de 35 kilómetros de la franja costera sur del estuario del Río de la Plata, entre las localidades de Ensenada y Berisso.

De 87 ejemplares capturados, pertenecientes a 11 especies de peces, en seis sitios diferentes, encontraron microplásticos en el 100% de los ejemplares analizados, entre los cuales se encuentran especies destinadas al consumo humano: el surubí (Pseudoplatystoma corruscans), el sábalo (Prochilodus lineatus), el patí (Luciopimelodus pati), el pejerrey (Odontesthes bonariensis) y la carpa (Cyprinus carpio).

El plástico es uno de los principales elementos que se tiran al Río de la Plata y a sus afluentes. La gente come pescado, con lo cual también come plástico, o contaminantes orgánicos que ingresan a los ejemplares utilizando los microplásticos como vehículo.

El trabajo fue realizado por los investigadores Rocío Pazos, Tomás Maiztegui, Darío Colautti, Ariel Paracampo y Nora Gómez, quienes explicaron a El Día que “los microplásticos son piezas menores a 5 milímetros” y pueden provenir de distintas fuentes:

Están los fragmentos pequeños de plásticos manufacturados, denominados pellets, que constituyen la materia prima utilizada por la industria del plástico.

Por otro lado están las micropartículas sintéticas que se encuentran por ejemplo en productos de higiene personal, como las cremas exfoliantes y dentífricos.

También pueden provenir de restos de plásticos, como botellas y bolsas, que se van fragmentando en piezas más pequeñas hasta convertirse en microplásticos.

Asimismo, están las fibras sintéticas. “Su origen más frecuente se halla en los desprendimientos de la ropa durante su lavado y en los desechos de higiene personal, tales como pañales, protectores higiénicos y demás. En general, estos tipos de contaminantes llegan al estuario del Río de la Plata a través de los desagües pluviales y las descargas cloacales, así como a través de cursos de agua que atraviesan aquellos sitios y desaguan en dicho ecosistema.

En todos los ejemplares de peces se detectó la presencia de microplásticos, la mayor proporción en forma de fibras, siendo más abundantes en el sitio relacionado con la descarga cloacal, lo cual evidencia la importancia de mejorar el tratamiento de las descargas urbanas, con la finalidad de reducir la presencia de estos contaminantes en el ambiente.

El equipo de científicos platenses advirtió sobre la necesidad de realizar un mejor tratamiento de los residuos urbanos, tanto líquidos como sólidos, que impida o disminuya el ingreso de este contaminante. Por otro lado, señalaron la  necesidad de difundir información a la sociedad sobre la problemática de este tipo de contaminación, reduciendo el uso del plástico y promoviendo su reciclado.

El trabajo finaliza indicando que “los microplásticos son contaminantes emergentes, cuya presencia en el medioambiente no es necesariamente nueva, pero sí su hallazgo en el mismo”. Si consideramos que el plástico tarda siglos en degradarse, se trata de un contaminante que permanecerá en las aguas hasta, posiblemente, superar en cantidad a los peces.

Los investigadores señalaron que una pieza de plástico puede atraer compuestos orgánicos persistentes, como los plaguicidas clorados, bifenilos policlorados o hidrocarburos aromáticos, con lo cual los microplásticos se convierten en vehículos de altas dosis de contaminación para todas las especies que los ingieran, así como también en una amenaza por el aporte de sustancias químicas propias, como los aditivos agregados en su fabricación.