El pingüino de Magallanes (Spheniscus magellanicus) es una especie catalogada como “casi amenazada” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

A cada uno de los pingüinos, durante el proceso de rehabilitación, se les colocó un microchip subcutáneo en la zona interescapular para poder ser identificados y recibir un tratamiento individualizado. Además, cada microchip posee una numeración específica del centro donde fue asistido, que podrá ser reconocido por otro centro de rescate en caso de hallar al mismo animal en el futuro.

El ejemplar que fue capturado y trasladado a Córdoba estuvo en contacto con agua dulce y animales domésticos, y se alimentó con peces de río. Felizmente fue rescatado por la Policía Ambiental de la provincia y llevado a las instalaciones del Centro de Rescate y Rehabilitación de la Fundación Mundo Marino, en San Clemente del Tuyú.

Llegó con un cuadro de anemia y deshidratación por el tipo de alimentación al que estuvo expuesto“, explicó Sergio Rodríguez Heredia, biólogo y jefe del Centro de Rescate y Rehabilitación.“Como todo pingüino que ingresa desnutrido, primero se los hidrata y luego se los alimenta con pescado sólido o una fórmula de pescado procesado. En ambos casos, a través del alimento les suministramos vitaminas para estabilizarlos y que recuperen progresivamente su peso normal”, agregó Heredia.

Además, el ave tenía un cuadro de viruela aviar, una enfermedad producida por un virus que es de aparición común en otras especies de aves y que se manifiesta en lesiones cutáneas en formas de verrugas en las áreas sin plumas.

Lo más importante aquí es concientizar a la población de que estos animales no son mascotas. Además del daño que les podemos generar, los animales silvestres también pueden transmitir enfermedades infecciosas al ser humano”, agrega Rodríguez Heredia.