Emanuel se divierte chatenado con sus compañeros de la escuela. Tiene en Facebook un perfil que actualiza todas las semanas. Además, le encanta jugar a los juegos en la PC, y hace todas sus tareas en ella. Emanuel es una de las 230.000 personas que acceden a las TIC (Tecnologías de la Información y Comunicación) a través del Programa MiPc que desarrolló el Ministerio de Industria de la Nación. El Programa es una herramienta para la incorporación de tecnologías al proceso productivo que se lleva a cabo en Centros de Enseñanazas y Acceso Informático (CEAS), gestionados por organizaciones sociales y agencias de desarrollo. El Federal visitó tres organizaciones para conocer a fondo el desarrollo del programa que lucha por la inclusión tecnológica.

Trabajo conjunto.
En el barrio de Cildañez, partido de Villa Soldati, ciudad de Buenos Aires, funciona la Asociación Civil Andando, formada por jóvenes vecinos y profesionales que trabajan desde hace ocho años por la promoción social. Tiene como objetivo promover proyectos sociales que estimulen el progreso de la sociedad. En Andando se realizan distintas actividades: eventos sociales, deportivos, culturales, campamentos recreativos, apoyo escolar y talleres culturales, además desarrollan proyectos productivos como carpintería, costura y serigrafía. La Asociación puso en marcha el Programa MiPc en 2011. “El año pasado tuvimos 400 usuarios. Hay cuatro profesionales de entre 16 y 25 años que se capacitaron en informática a través del programa”, resalta Eduardo Jara, responsable de Andando, con la colaboración de su hijo Brian. La sala de computación abre de 18 a 23 y allí los jóvenes aprenden, entre otras cosas, el armado de planillas de cálculo y de currículums. “Queremos unificar el trabajo con otras organizaciones barriales. El objetivo es llegar a los docentes y sacar a los chicos del ocio, la droga, y el alcohol”, dice Brian.
El Programa MiPc, que cuenta con 250 centros instalados en todo el país, comenzó a funcionar en 2005. La ministra de Industria, Débora Giorgi, y el responsable del Programa MiPC, Leandro García Gómez, entregaron más de 1.700 computadoras, y el programa ya cuenta con unas 25.000 personas capacitadas en los CEAS. “Este programa se caracteriza por ser federal y por permitir el acceso a internet y programas informáticos a aquellas personas que por cuestiones económicas o geográficas se ven imposibilitadas de hacer uso de este tipo de herramientas”, dice la ministra Débora Giorgi.

Capacita la PC.
El recorrido continúa por Ezpeleta, partido de Quilmes, adonde funciona el Comedor Caritas Sucias, que nació a principios de 1996. Actualmente, da de comer a 200 personas y cuenta también con dos importantes talleres: textil y serigrafía. Elisa Chazarreta y Fabiana Costa son las responsables del programa y del espacio de juegoteca para los chicos. “Nosotras sabemos muy poco de computación, pero estamos aprendiendo con los chicos, algunos de ellos ni siquiera escribían con lapiz, y con la PC fueron aprendiendo a hacerlo”, cuenta Chazarreta. En agosto de 2010 se inauguró el Centro de Enseñanza Informática de este programa en el comedor, para promover el acceso de todos los vecinos a tecnologías de la información y comunicación. Los chicos que asisten a los cursos aprenden a usar el programa Power Point y el Microsoft Word. Además, las responsables del Programa crearon un ciber social que funciona de lunes a jueves, con el objetivo de sostener los costos de manutención de las máquinas. “Se nos hace muy difícil mantener los costos de las máquinas. Después del horario de clases, cobramos dos pesos y el lugar funciona como ciber. Los chicos saben que es para arreglar las herramientas de trabajo cuando se rompen, como el mouse y comprar tinta para la impresora”, explica Costa y luego agrega: “Asignamos consignas para que los chicos trabajen en la computadora. El año pasado trabajamos fuertemente en los derechos del niño. Es interesante cómo se enganchan. Al principio costaba que hagan trabajos porque lo asociaban con la escuela, pero lo fueron incorporando de a poco. Primero aprendemos y después jugamos”. Trabajos escolares y juegos interactivos: una buena manera de aprender.
En el mismo barrio se encuentra la Cooperativa de Consumo y Vivienda, establecida en 1984. Es una de las zonas más afectadas del país por el déficit habitacional. Carlos Benítez es el presidente de la cooperativa, cuyo principal trabajo es la construcción de viviendas para sus asociados. Recientemente, Benítez y ocho de sus compañeros pusieron en marcha el Proyecto MiPc. “Ya tenemos más de 100 personas interesadas en capacitarse. En informática, hay una brecha muy grande entre nietos y abuelos. Hicimos una encuesta en la comunidad para saber qué es lo que se querían llevar de este curso, y en su  mayoría conwwwaron que lo que deseaban era poder comunicarse”, dice Benítez. “Este analfabetismo que surge en los mayores de 50 años hay que atacarlo por allí. Los chicos nacieron con esta tecnología. Mi hijo me dice qué es lo que tengo que hacer en la pc. Ellos, antes de leer y escribir, sabían jugar con la computadora. Los mayores somos bastante reacios, nos da vergüenza. El año que viene todos vamos a empezar a hablar en otro idioma”. La Cooperativa, además, brinda a sus asociados la posibilidad de aprender albañilería, colación de techos, instalaciones eléctricas, plomería, carpintería.