Fotogalería: Juan Carlos Casas

 

Roberto Didlaukis está vinculado a los caballos de toda la vida. Se crió en el campo, participa en carreras de endurance, fabrica monturas racionalistas. Fanático de los caballos árabes, buen conversador: es un tipazo.

 

Didlaukis fue quien recomendó a El Federal conocer a Caroline Wolfer y su Curso de Doma Natural. “Nunca vi algo parecido. Es imperdible, tenés que ir”, repitió, cebando mate, la pipa encendida.

 

La dama de los caballos.

 

Caroline Wolfer está vestida de paisana: bombachas, boina, camisa. El curso es en un Barrio Privado de Manzanares, Buenos Aires. Al fondo hay una arboleda, caballerizas, un picadero circular. También hay un caminador automático. Es una mañana sin una nube, cantan los pájaros y las chicharras. La dueña de casa y excelente anfitriona es Silvia Bruno.

 

Caroline habla español perfecto, maneja al grupo de unas 20 personas (domadores, jinetes, veterinarias, protectoras de animales, criadores). Es una mujer encantadora y trabaja con caballos desde niña. Cuenta que quería ser domadora desde que nació.

 

Hace 7 años la contrataron de una estancia en Salta para enseñarle a los peones el método de Doma Natural. ¿Una mujer suiza enseñándole sobre caballos a esos gauchos de altura? ¡Sí! Caroline se ganó la confianza de esos alumnos rudos y logró transmitir un sistema más efectivo y amigable con los animales que el utilizado en los cerros… Desde entonces viene todos los años al país a dar cursos, organizar cabalgatas…En fin, a pasarla bomba.

 

Las presentaciones del grupo se hacen un poco largas pero cuando empiezan las enseñanzas en el picadero, desaparece la ansiedad.

 

“Actitud es todo”.

 

Caroline comenta que cada caballo es un individuo particular. “Este caballo: ¿Tiene miedo? ¿Tiene confianza? Hay que conectarse con cada uno de ellos porque todos me enseñan algo diferente. Hay que trabajar sin ansiedad y transformarse en líder. El ser humano es el que se tiene que adaptar y corregir su posición. No hay caballos malos o caballos que no sirven…

 

Si hay caballos que fueron maltratados, lo primero es buscar la raíz del problema de cada uno. Si muerde es porque, por ejemplo, no tiene confianza o respeto. Si un caballo fue maltratado, se trabaja su parte femenina, se busca que genere confianza y se trata de bajarle el respeto y el miedo. Entonces lo más fácil es domar un potro salvaje porque no tiene experiencias traumáticas anteriores. Aunque también hay que saber que los caballos que son tratados como mascotas son muy difíciles de manejar.

 

Confianza, confianza, confianza.

 

Y lo más útil es transmitir confianza. Tenemos que usar la misma técnica cuando estamos abajo u arriba. Un punto principal es trabajar en la base porque la doma es un trabajo de fases.

 

Hay que aplicar el lenguaje del caballo, que es corporal. Hay que aprender su idioma. Cuando el potro está en el corral el método para mostrar liderazgo se basa en:

a)Dirección

b)Espacio

c) Velocidad.

 

Caroline ahora se hace pasar por una yegua madrina y un potro la sigue por todo el picadero. Es impresionante. Caroline tiene un don con los caballos.

 

Continuará…