Fotogalería: Juan Carlos Casas

 

 

EPISODIO II

Continúa en el picadero el curso de Caroline Wolfer y la Doma Natural.

Caroline cuenta que en general trabaja media hora con cada caballo. Aunque si el animal aprende antes, lo larga como premio al trabajo bien realizado. Lo ideal es comenzar a trabajar caballos con 4 años de edad

 

“No hay que pensar en el futuro, no hay que ponerse ansioso”, explica ahora y se acerca a un potro árabe.

Cómo es cada caballo.

Cabeza.

Lo primero que hay que hacer es mirar la cabeza del equino.

Si de perfil tiene una curva hacia adentro, se trata de un ejemplar sensible.

Si la cabeza es recta, es menos sensible.

Si en cambio, la forma de su cabeza es como de nariz aguileña, se trata de un tozudo.

Para correr endurance, Caroline buscaría cabezas con líneas rectas. 

Ojos.

Ojo grande es sinónimo de inteligencia.

Hocico.

Si los ollares (orificios del hocico) son grandes con bordes finos se trata de un caballo inteligente.

 

Boca.

Si la comisura de la boca forma una línea recta, en el medio, se trata de un sujeto equilibrado.

Si tiene comisura chiquita, va a ser un animal que va a dar más trabajo.

Orejas.

Hay que mirar el largo y la posición.

Si las orejas apuntan hacia adelante, se trata de un caballo con mucha sangre (bueno para endurance).

Si las orejas apuntan hacia afuera, se trata de animales que confían y que son confiables.

Si las orejas apuntan hacia adentro es porque no es un caballo muy inteligente.

 

Caroline ahora trabaja con una yegua alazana. “Mirándola, uno se puede dar cuenta de que es una yegua inteligente. Entonces no le vamos a enseñar cada cosa muchas veces para no aburrirla”.

“En este trabajo somos dos y uno tiene que ser el líder. Un buen domador saca lo mejor de cada caballo“.

Continuará…

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