Textos y fotos Néstor Saavedra

El calor sigue firme en todo nuestro país. Las lluvias hicieron crecer muchos arroyos y ríos en gran parte de la Argentina pero, últimamente, fuertes vientos y falta de precipitaciones volvieron la mayoría de los cursos a sus niveles normales. Con este panorama, podemos dividir el mapa en secciones para aprovechar mejor los días de pesca venideros.

Patagonia: es tan vasto el sur argentino que resulta imposible generalizar la situación de la pesca. Lo cierto es que esa amplitud permite encontrar ámbitos para todo tipo de pescador: el mosquero, el que prefiere cucharas, el avezado que buscar récords o pescas más complejas, el novato … para todos hay un río, arroyo o lago. El Reglamento de Pesca Continental Patagónico, que puede bajarse de varios sitios en internet, nos permite tener un panorama legal del lugar que elijamos. Inteligentemente, esta norma ejemplificadora se inicia con las leyes generales para luego presentar lugar por lugar todas las excepciones a la regla o dar detalles específicos de cada ámbito.

Para quienes quieran el gran trofeo de su vida les recomendamos el lago Strobel en la ventosa meseta santacruceña. En cambio, quienes prefieran sutileza y truchas más difíciles por esta acostumbradas a la presión humana, pueden hacer alguna linda flotada por los ríos neuquinos. Si se viaja con la familia o los amigos, en las ciudades cabecera (como San Martín de los Andes, Junín de los Andes, Bariloche, El Bolsón, Esquel o Ushuaia, por citar las más conocidas) existe todo tipo de actividad y alojamiento como para que nadie se aburra si no pesca. La pesca de mar también es buena en ciertos puntos, como Puerto Madryn, con sus falsos salmones, o Viedma, con los lenguados.

Sierras y montañas

La franja que va de Mendoza a Jujuy es tan larga y cambiante que las opciones son muchas, como para elegir.

En Cuyo, en general, solo se pescan algunas truchas en los ríos cercanos a Malargüe y pejerreyes en el resto. Cerca de Tunuyán funciona un coto privado donde se captura armur, una carpa exótica, que pica encarnando con ¡pasto! Más al norte hay algunas truchas en pocos arroyos y ríos, pero principalmente la pesca gira en torno al pejerrey en los diques que no han sufrido años atrás la falta de agua. La excepción a la regla la marcan los ríos Juramento y Bermejo, donde se pueden pescar dorados y tarariras, además de algún pacú o manguruyú en el segundo, afluente del Plata. Sin embargo, conviene esperar a marzo o abril para que llueva menos en la yunga y el agua esté más baja y más limpia.

Córdoba es otra buena opción para pescar: truchas en ciertos ríos y arroyos de mayor altura, pejerreyes y carpas en casi todos los diques, y tarariras en los embalses Río Tercero, Los Molinos, San Roque, Cruz del Eje y Pichanas. No obstante, para esta última pesca también les pedimos un poco más de paciencia, porque se pone mucho mejor al principio del otoño, antes de los fríos intensos, con la cota de los lagos un poco más baja.

Litoral y Mesopotamia: debido a la presencia de los tres grandes ríos subtropicales de nuestro país (Paraná, Uruguay y de la Plata) toda esta zona suele deparar buenas pescas, especialmente desde embarcación. De costa, si bien más barata, hay que contar con demasiadas casualidades a nuestro favor, como que los peces pasen exactamente por el punto en que tiramos nuestras carnadas, cosa que ocurre con rara frecuencia si tomamos en cuenta que es una zona de mucho ruido por la concurrencia de centenares de aficionados que no tienen la alternativa de tomar una lancha.

En el Alto Paraná es buena época para probar con mosca, baitcast y spinning la pesca de dorados, pacúes y pirá pitás lanzando desde la embarcación hacia los accidentes costeros. También se puede practicar pesca a la deriva y trolling en búsqueda de dorados y surubíes en las zonas más profundas de piedras y veriles. El Paraná Medio presenta muy buena pesca variada (patí, bagre, armado, manduva, raya, piraña, etc.) sumando en algunos puntos dorados y surubíes con carnada o artificiales. En el Delta, en cambio, reina la pesca variada y la tararira, aunque debería bajar un poco más el río Paraná para que esta última, tan deportiva, se concentre en determinados puntos y haga más fácil su pesca. El río Uruguay tiene dos reyes: las bogas, de excelente tamaño en lugares como Concordia, y los dorados, presentes en todo su curso en nuestro país. Hay pesca variada, pero pocos son los turistas que la practican.

Buenos Aires: la pesca de mar brinda excelentes posibilidades embarcándose, con corvinas, pescadillas, burriquetas, bagres y congrios como los peces más abundantes. En Mar del Plata se pueden abordar los barcos que hacen viajes más largos durante el día para pescar ya en esta época los codiciados pez limón y anchoas, además de los siempre presentes grandes falsos salmones, chernias y meros. En las lagunas ya hay buen pique de pejerrey, destacándose en pleno verano las Encadenadas de Chascomús y Cuero de Zorro de Trenque Lauquen.

También hubo desde la primavera una notable cantidad de las siempre esquivas lisas, incluso en el río Salado. En el río de la Plata, la pesca variada siempre está vigente. Además, hay buenas bogas como no se veía desde hacía unos ocho años en los malecones del puerto de La Plata (Berisso) y algunos dorados en la zona de la isla Oyarvide.