Veintiséis familias hacen agroecología en Villa La Angostura, uno de los centros de turismo más importante del país, en tierras fiscales que la Municipalidad les cedió para la producción orgánica de frutas y vegetales. El INTA las asesora desde lo técnico y desde lo anímico, desarrollando en el predio llamado El Cortijo un polo de producción sustentable que está abierto al turismo.

El Proyecto lleva por nombre “Eco Huertas El Cortijo” y está planteado como una solución sustentable para generar trabajo desde las buenas prácticas productivas. “Se trata de parcelas de entre 1000 y 2000 metros cuadrados de extensión dedicadas, en su mayoría, a la producción de fruta fina, aunque también algunas de ellas producen verduras en huertas o bajo cubiertas y plantas ornamentales, medicinales y nativas”, detalla al diario Río Negro la Lic. Cristal Bordini, directora de Economía Social de la municipalidad de Villa La Angostura. El proyecto cobra relevancia ya que se hace en tierras fiscales, en un lugar en donde el lobby empresarial está siempre detrás de ellas. “El Cortijo” se hace a partir de un convenio entre la propia Municipalidad, la Agencia de Extensión Rural del INTA San Martín de los Andes y el Hospital Regional “Oscar Arrraíz”

“El Cortijo” está a 8 kilómetros de Villa La Angostura, por ruta 40 y se puede visitar, es una opción real de turismo alternativo donde se puede comprar la producción orgánica. “Hace 3 años se logró formar un circuito eco turístico, abierto entre junio y abril, en el que los visitantes pueden recorrer las parcelas y conocer las particularidades de la siembra, de la cosecha de los cultivos, además de observar el entorno y adquirir productos frescos o diversificados in situ. El INTA es un socio estratégico, un factor primordial especialmente porque aporta el asesoramiento técnico, la evaluación, la supervisión y el seguimiento periódico en el lugar”, relata Bordini. Como suele suceder en casos de emprendimientos sustentables, el papel que juega el INTA es determinante. Las experiencias asociativas que ha creado Cambio Rural en el centro sur de la provincia de Buenos Aires, son un ejemplo de cómo es posible trabajar en red apostando por el turismo rural.

“No ha sido fácil consolidar el proceso que estaba empezando a desarrollarse hace 9 años”, cuenta el Ing. Jorge Graziano del INTA San Martín de los Andes, quien prosugue: “Desde el inicio acompañamos la ordenanza que ampara el uso del espacio con fines productivos y es un gran logro haber sostenido un proyecto socio productivo en crecimiento teniendo en cuenta que Villa La Angostura es un lugar turístico y que hay mucha gente detrás de las tierras públicas buscando utilizarlas con fines habitacionales o comerciales”.

Las familias producen en su mayoría frutas finas, pero la producción se extiende a aromáticas, medicinales y vegetales. El INTA las monitorea dos veces al año, pero el acompañamiento es constante. Agentes Sanitarios del Hospital asesoran en lo que tiene que ver con los cuidados higiénicos en relación al manejo de los productos. Cada familia se compromete a tener siempre su parcela productiva.

Un ejemplo es el caso de Norma y Carlos, un matrimonio que tiene una parcela donde producen frambuesas, frutillas, grosellas, duraznos, corinto, zarzamora, lechuga, acelga, tomate, repollo y zanahoria. El emprendimiento demuestra todo lo que se puede producir en un espacio pequeño. “Es un gran logro haber sostenido un proyecto en crecimiento teniendo en cuenta que Villa La Angostura es un lugar turístico”, reflexiona Graziano. No es poco haberle ganado al negocio inmobiliario un pedazo de tierra para producir alimentos orgánicos.