Un día antes de que ocurriera, soñó. Soñó que estaba en España, en un salón lleno de gente. Había un escritorio con los jurados serios y serios los participantes. En un momento los jurados se iban del recinto y ella aprovechaba el descuido para espiar un papel donde estaba la decisión del ganador del concurso. Se acercó al sobre, lo abrió sin que nadie la viera y quitó el papel con el nombre de la ganadora: “Nazarena Pereyra” leyó. Y se despertó.

La entrerriana no sabía – o sí – que ese sueño era algo más que un sueño; era un buen presagio de algo que iba a suceder en la realidad un día más tarde: ella, una estudiante argentina de la carrera de diseño e indumentaria en la UBA, 33 años, nacida en Gualechuayú, Entre Ríos, le había ganado a los españoles en su tierra, el premio anual que la Fundación Banco Santander y Universia (una fundación que agrupa universidades de Iberoamérica) entregan bajo el nombre de “Talentos Design” por un diseño que nació en su cabeza: un bolso de mano hecho íntegramente en caucho, una cámara de ruedas de camión.

“Me llevó dos meses el proyecto. Lo empecé como un trabajo para la facultad. El inicio tiene apoyo en un concepto: reinventarse.”, le dice Nazarena Pereyra a El Federal. La reinvención la tiene a ella llegando a Buenos Aires desde Gualeguaychú, viviendo gracias a una familia amiga durante los cuatro primeros meses y luego alquilando una pieza en una casa, trabajando de niñera, contando las monedas, sola en una ciudad que se la comía.

“Era un mundo en el que estaba sola porque vengo de una familia trabajadora de clase media-baja, y no tenía otro sustento que mi propio trabajo”. Había estudiado maestra jardinera para poder conseguir un trabajo y pagarse la carrera, pero nunca trabajó de eso; cuidó niños y se empleó en un call center, hasta que derivó en Telecom, donde hoy atiende el 112. “El reinventarse tiene que ver con eso. Reinventarse es para mí un proceso doloroso y gradual y eso lo quise plasmar en un diseño”, explica.

Ya en los últimos años de la universidad empezó a florecer esta idea: reinventarse. Primero diseñó el bolso en tela de jean, pero sintió que no era el material que necesitaba para redondear la idea. “Pensé mucho, sufrí mucho en el camino. Hasta que una tarde llamé a Paula, una amiga, para salir a caminar. Vimos macetas en una cubierta de autos. Dije: ´Eso es´. Tengo que usar un material que haya tenido un uso”. Un material que, con su diseño, vuelve a ser.

Le ganó a los españoles en su tierra: cuatro segundos premios quedaron por detrás suyo. Premiaban a cinco carreras (diseño de indumentaria, arquitectura, diseño industrial, diseño gráfico, imagen y sonido) y los presentaban a través de Internet para que los votara la gente. Sorteó la fase inicial para quedar entre las primeras 10 participantes entra las cuales el jurado iba a elegir al ganador. Es la primera vez que alguien de otro país gana el premio, en las cinco ediciones que lleva, y, además, es la primera de esa carrera universitaria (diseño e indumentaria) en ganarlo.

El concepto en el bolso

Tal vez sea lo más complejo lograr imprimir en el material eso que vive en la abstracción de un pensamiento. Pero las fáciles no son para Nazarena. Pensó que si ella pudo reinventarse en un lugar que no era el propio, lejos de los amigos, de la familia, del río, de la raíz, también podía trasladar eso a su diseño. “Lo primero que logré en el caucho fueron puntas y prismas. Me costó mucho sacar la moldería porque si bien es un material parecido al cuero, no es plano el bolso y las formas de lo que hagas tienen que adaptarse a las curvas de la cámara. Por eso lo hice con una cámara de camión que me consigue el papá de mi amiga”.

Reciclar quiere decir volver a poner en ciclo, lograr la recirculación en un sistema que olvida, por pereza o por rendimiento económico, que muchos materiales que el hombre crea lo trascienden. “Una cubierta de auto demora 500 años en degradarse en el medio ambiente. Si se prendieran fuego, contaminan el aire de la peor forma. Por eso pensé en utilizarla en una prenda, en reciclarla”.

Nazarena usa en favor del diseño los surcos con que la cubierta marcó a la cámara. El resto es tiempo de trabajo, creatividad. Y tesón. “En dos o tres semanas puedo hacer un bolso. Tiene un cierre de bronce, un forro interior de material reciclado, un sobre interno para el celular”, lo presenta.

De niña quiso ser eso que aún no existía en la Facultad. Ahora, a los 33 años, busca crear una indumentaria estilo safari para hombres, mientras lucha con los tiempos para dejar lista la tesis de su carrera, que debe terminar el 28 de noviembre. Busca estampas con tintas que no contaminen. Busca no sólo crear sino también cuidar lo que otro creó: el planeta. “Todo se puede aprovechar”, dice como una máxima esta joven. Su premio, su historia de vida y su habilidad nos dicen que tiene razón.

 

Más información:

Internet: nazarenapereyra.blogspot.com.ar

Correo: nazarenapereyra@hotmail.com