Durante la Edad Media fue el material que cubría todo lo relacionado a lo sacro, desde relicarios hasta crucifijos. Pero durante el Renacimiento la platería pisó lo profano y comenzó a participar en otras áreas. David Sacco, en su taller en la ciudad de Berazategui, hace platería criolla: cuchillos, rastras, yuntas, riendas, mates y jarros. “Hago esto desde el año 1990, desde los veinte años. Tenía herramientas que heredé de mi padre y empecé haciendo cadenitas: compraba el alambre y le daba forma. Pero de a poco me di cuenta de que la artesanía no era el camino para mí. Mi maestro fue Fernando Ferreira, un platero de Olavarría. Antes, en la escuela de orfebrería de Berazategui, también aprendí mucho”. Aunque a Berazategui se la conozca como la ciudad del vidrio, Sacco sobresale en el metal de color blanco, brillo imperecedero e insensible al fuego. “Mis creaciones se venden en feria o cuando funciona el boca a boca. Te llaman y te vienen a comprar alguna pieza. Lo importante en el trabajo del platero es tener los tiempos calculados para la entrega. Desde ya, esta plata no es una necesidad primaria y es muy difícil vender una pieza por el costo y la dificultad que propone el trabajo de artesano cuando los pedidos son más frecuentes”. Sacco exhibe sus habilidades de orfebre en cada una de las piezas, y además ofrece sus conocimientos como tallerista dando clases gracias al mercado de artesanías de la provincia, dependiente del Instituto Cultural. En Zárate y Los Toldos observan las habilidades de Sacco para poner en práctica la ductilidad del metal.
-¿Cuál es la bondad de la plata?
-La plata es un metal noble, hay que aliarla con el cobre para hacerla gruesa; porque en estado puro es muy blanda. A la vez, eso te permite hacer un montón de cosas, es muy dúctil.
Sacco hunde el metal en los crisoles, y así se transforma en lingote. Luego se puede estirar al espesor deseado para ir definiendo la pieza.” La plata nace de esto”, dice y señala una bolsa de pepitas con la materia prima lista para fundir. En las sombras del pequeño taller, unos rayos de sol le arrancan a la plata un poco más de brillo.
La plata, como el resto de los metales, sirvió para la elaboración de armas de guerra: se empleó en la manufactura de utensilios y ornamentos, de donde se extendió al comercio al acuñarse las primeras monedas de plata. Constituyó la base del sistema monetario de muchos países. En 1516, Juan Díaz de Solís descubrió en Sudamérica el Mar Dulce, que posteriormente Sebastián Caboto denominó Río de la Plata, creyendo que allí abundaba el precioso metal, y de donde tomará el nombre la Argentina.
-¿Trabajas con otro metal?
-Con oro, lo que sucede es que los costos son muy altos, de modo que sólo lo uso para los apliques de las piezas que realizo en plata. El costo del oro es terrible:  200 mil pesos el kilo.

Plata de ley. Sacco tiene sus piezas preferidas. Una petaca sirve, más que para reparar en su barroquismo, para comprobar su versatilidad y los alcances del material. “En ésta se puede cincelar una parte plana, una cóncava y otra convexa, ofrece todas las posibilidades de trabajo”. La tapa de la petaca es una mosca y cae en una telaraña, según Sacco, representación del alcohol. Diamantes, corazones y tréboles simbolizan el azar. “Siempre son piezas únicas, me da alegría cada pieza. Cuando más horas le ponés a una pieza, mejor”. Un cuchillo de hoja de acero de damasco es otra de las piezas que Sacco ofrece como trofeo. “Es un acero caldeado, pegado por calor y presión de golpe. El hierro se une por un dente que los amalgama. Se aplastan, se une y después se retuerce. Tras varias capas, se hace como un hojaldre. Cuando las vas aplastando, se van pegando. La hoja del cuchillo se va forjando, después se graba”, concluye.