La combinación del herbicida atrazina con una enfermedad fúngica es particularmente letal para las ranas, según demuestra una nueva investigación de un laboratorio de la Universidad de Florida del Sur, que ha estado investigando la desaparición mundial de las poblaciones de anfibios.

El biólogo Jason Rohr dijo que los nuevos hallazgos muestran que la exposición de los renacuajos a la atrazina aumenta la mortalidad de las ranas adultas, si éstas se contagian con un hongo quítrido, que en un conocido agente patógeno implicado en la disminución de anfibios en todo el mundo .La investigación se publicó en la revista Proceedings of the Royal Society.

El problema es que el herbicida que acaba en el agua donde proliferan y se desarrollan primero los huevos y luego los renacuajos, durante la etapa acuática de la metamorfosis de los anfibios, afecta de manera negativa a las defensas de las ranas por lo que son más propensas a infectarse con el hongo en su etapa adulta”, dijo Rohr.

La Quitridiomicosis  es la enfermedad que se produce cuando un anfibio está infectado con un gran número de “quitridos”, que es un tipo de hongo (Chytridiomycota) de los que hay aproximadamente 1.000 especies diferentes; todas viven exclusivamente en el agua o en ambientes húmedos.

La infección se produce dentro de las células de las capas externas de la piel que contienen grandes cantidades de una proteína llamada “queratina”, que es la que hace que la epidermis resulte dura y resistente a las lesiones y es también el material con el que están hechos el pelo, las plumas, las uñas y las garras.

La quitridiomicosis provoca que la piel se vuelva muy espesa debido a un cambio microscópico que los patólogos llaman “hiperplasia e hiperqueratosis”. Estos cambios son mortales para los anfibios, porque a diferencia de otros animales, ellos absorben agua y sales minerales como el sodio y el potasio a través de la piel y no de la boca. Unos niveles anormales de electrolitos como resultado del daño provocado por los quitridos en la epidermis hacen que el corazón deje de latir y provocan la muerte del animal.

Los experimentos demostraron que una exposición de seis días a concentraciones relevantes de atrazina, uno de los herbicidas más frecuentes en el mundo, provocaba un aumento de la mortalidad de las ranas 46 días después de la exposición a la atrazina si ésta se contagiaba con el hongo quítrido. Por otra parte, los investigadores no encontraron ninguna evidencia de recuperación de la exposición a la atrazina y comprobaron que el aumento inducido por este herbicida en la susceptibilidad a la enfermedad era independiente de cuando se produjo la exposición a la atrazina durante el desarrollo de renacuajos.

Esto quiere decir que el efecto de disminución de las funciones del sistema inmunológico de las ranas, una vez expuestas a la acción del herbicida puede extenderse en el tiempo y no se experimentan mejoras, por lo que si el anfibio adulto contrae la infección por hongos, morirá irremediablemente.