México se convirtió hoy en el primer país del mundo que autoriza la vacuna contra el dengue del laboratorio francés Sanofi Pasteur, con lo que esta nación latinoamericana espera prevenir un centenar de muertes anuales y 8000 hospitalizaciones. Además, permitiría generar un ahorro en el presupuesto de salud de 1.100 millones de pesos anuales (unos US$65 millones)

“México desde 2006 fue parte del protocolo para el estudio de la seguridad, calidad y eficacia de una potencial vacuna contra el dengue y estuvimos listos antes que las autoridades sanitarias de otros países”, dijo Mikel Arriola, director de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios, máxima autoridad mexicana en materia de medicamentos. La entidad aseguró en un comunicado que acreditó la calidad, seguridad y eficacia tras la realización de un ensayo con más de 40.000 personas en 15 países.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), que por el momento no se expresó sobre el anuncio, 390 millones de personas se infectan con el virus del dengue al año, 100 millones de ellas de gravedad.

Conocida como “fiebre rompehuesos”, quienes la adquieren padecen dolores articulares y musculares, fiebre alta, náuseas, vómitos, sarpullidos, inflamación de los ganglios linfáticos, cefaleas o dolor muy intenso detrás de los globos oculares.

Los casos más graves, los de dengue hemorrágico, se caracterizan por fatiga, sangre en el vómito y hemorragias en las encías. El año pasado se registraron en México 32.100 contagios de este virus, que proviene del mosquito de la fiebre amarilla, conocido como Aedes aegypti, que puede ser portador también de otras enfermedades. Sanofi Pasteur, la división de vacunas del grupo, explicó que México aprobó el tratamiento preventivo —conocido como Dengvaxia— para los cuatro serotipos del virus del dengue.

“México es uno de los países donde comenzamos nuestros ensayos clínicos, que ha estado asociado al programa desde el comienzo, y cuya autoridad regulatoria está certificada por la OMS”, aseguró Olivier Charmeil, vicepresidente ejecutivo y encargado del área de vacunas de Sanofi.

Guillaume Leroy, líder del equipo de Sanofi Pasteur, explicó que la vacuna funciona mejor como un refuerzo inmunológico para los pacientes que hayan tenido una exposición previa y que se necesita información adicional para determinar si la inmunización serviría a viajeros.

Hasta ahora el dengue era un desafío para la investigación farmacéutica porque, como está provocado por cuatro virus distintos, una vacuna eficaz necesita crear una respuesta inmunitaria que proteja contra cuatro serotipos a la vez.

En solo 50 años, el dengue se ha vuelto endémico en más de un centenar de países de regiones tropicales y subtropicales, favorecido por el desarrollo urbano, la movilidad de las poblaciones y el calentamiento climático. Unos 4000 millones de personas están en riesgo de contraer dengue en América Latina, África y la zona Asia-Pacífico.

Varios millones de dosis están ya listas para ser entregadas y Sanofi Pasteur prevé poder producir anualmente 100 millones de a partir de 2017. La vacuna podría alcanzar los mil millones de dolares en 2018-2019, pero “todo dependerá de los mercados y de los grupos de población a los que se recomiende, así como de los precios negociados”, declaró Eric Le Berrigaud, analista de la casa Bryan Garnier.

“Hay una necesidad terapéutica importante, pero también un razonamiento económico” detrás de Dengvaxia, dado su potencial en algunos países desarrollados también, confirmó Sébastien Malafosse, analista de Oddo Securities.

Otra ventaja importante para Sanofi Pasteur es que la competencia tardará en alcanzarlo. Otros grupos farmacéuticos desarrollan también vacunas contra el dengue, como el estadounidense Merck, el japonés Takeda o el británico GSK, pero están todavía lejos de poder salir al mercado. “Sanofi Pasteur tiene cuatro años de monopolio por delante” con este producto”, predijo Le Berrigaud.

Detrás de cada  innovación farmaceutica se esconde un enorme negocio que transforma la necesidad de las personas en dividendos para las empresas que al dar las licencias muestran la verdadera cara de un negocio que mueve miles de millones de dolares además de influencias y lobbys a escala planetaria.