Por Leandro Vesco

La historia de Pablo García es el sueño de media humanidad, pero que él lleva a la realidad. En el 2001 decidió dejar todo y conocer el mundo en bicicleta. Lleva recorrido 154.000 kilómetros y ha atravesado más de 100 países. “Viajo para conocer las distintas culturas y para comprobar que nada es imposible, que los sueños se pueden cumplir” En estos días está en Catamarca, y su viaje continúa.

“Decidí largar todo y conocer el mundo en bicicleta” cuenta Pablo en su documental que vende para financiar su viaje que lo convierte en un Marco Polo planetario que rompe las barreras idiomáticas en su afán por demostrar que el hombre es uno solo en un mundo en donde la política y la religión se esmeran en realizar su mejor trabajo: dividir y confrontar.

Su viaje comenzó en Brasil para luego irse a África donde estuvo por dos años conociendo todo el continente, después subió a Europa y al Cercano Oriente, cuatro años le demandó recorrer toda Asia hasta llegar a Japón, de allí bajó a Australia y Nueva Zelandia y cruzó el océano hasta California, subió hasta Alaska y comenzó a bajar por Canadá, cruzando las Rocky Mountains atravesó todo Estados Unidos. América Central fue la puerta de entrada para comenzar a dirigir su brújula hasta Argentina, después de tantos años. Por Colombia fue hasta Ecuador y cruzando todo el Amazonas entró a nuestro país por el Norte. En estos días está en Catamarca.

“La estabilidad me estaba obstruyendo los sueños de aventura. Entendí que tenía que hacer un cambio y que si no lo hacía en ese momento no lo hacía más”, cuenta en su documental. “El objetivo de todo esto es poder conocer y mostrar las diferentes culturas y formas de vida, y para demostrar que no hay sueños imposibles

De las miles de anécdotas que tiene de este viaje en permanente construcción fue cuando atravesó el desierto iraní y en medio de la noche necesitaba buscar un lugar para acampar. A lo lejos en el horizonte vió una fogata y fue hasta ella, cuando llegó encontró a un grupo de diez personas contando montañas de dinero: eran contrabandistas. Cuando estaban decidiendo por su vida, nombró a Maradona y lo soltaron.

“De acá (Catamarca) Voy hasta Ushuaia, luego voy a subir hasta Misiones y pienso llegar a Buenos Aires en septiembre del próximo año para concluir ahí mi viaje”. 2001/2017, la cifra sorprende y emociona: son 16 años viajando por todo el mundo para volver al lugar de partida. El hombre en su complejo accionar en esta clase de viajes comprueba no sólo su fortaleza, sino que es un ser naturalmente predispuesto para interactuar entre sus congéneres y tomando los tiempos naturales -y humanos- en un viaje, el mundo se comporta como un todo indiviso y armónico.