Tras la alegría que había estado contenida por el nerviosismo de los instantes previos a la potente explosión de los propulsores, “como estaba previsto, con la recepción de la telemetría (medición remota y envío de la información a un operador) a las 18.19 recibimos los datos de la primera estación de control, en Corea”, contó el Ingeniero satelital Andrés Rodríguez. El Arsat 2 daba sus primeras señales de vida en el espacio.

“El Arsat-2 está en las mismas condiciones en las que fue lanzado, con lo cual no hay ninguna variación en las condiciones del satélite, que ahora está orbitando de acuerdo a lo esperado”, anunció Rodríguez. “Podemos decir que el satélite está vivo y el próximo paso, además de verificar la telemetría (desde una segunda estación en Australia), es hacer ciertas maniobras con el sistema de propulsión, además de una operación automática estimada para las 21.30 en la que se abre la primera sección de los paneles solares para la energía de los equipos de a bordo, haciendo la primera maniobra de apogeo el 2 de octubre”, informó.

Rodríguez detalló que mientras “los componentes de la carga útil -amplificadores y antenas- fueron en el Arsat 1 integrados en Bariloche completamente por personal de la empresa francesa, en el Arsat 2 más de la mitad de la integración fue hecha por personal argentino entrenado, y en el Arsat 3 -previsto para 2019- será íntegramente en Argentina”.

En términos mecánicos y eléctricos, el Arsat 1 y el 2 tienen la misma plataforma; lo que difiere es la carga útil, ya que la misión del satélite lanzado ayer, si bien es de telecomunicaciones, permite con sus tres antenas tener cobertura panamericana, en Estados Unidos y Latinoamérica.

La puesta en órbita definitiva “está prevista en 15 días y después de eso viene un período de prueba de la carga útil que dura un mes más; luego el satélite estará en las condiciones operativas para empezar a trabajar”. Desde la estación terrena en Benavídez, unas 125 personas que trabajan en el equipo técnico van a comandar la puesta en órbita del satélite desde el lugar en que lo deja el lanzador, a la posición final, la geoestacionaria, a 36.000 kilómetros de la Tierra.

Orbitando al mismo ritmo, en el mismo período de la Tierra -de 24 horas- el satélite se constituirá así en un transmisor puesto en la punta de una “torre” virtual de 36.000 kilómetros, en la posición orbital 81. El satélite funciona como un espejo que retransmite lo que se le transmite desde la Tierra, por lo que desde cualquier punto del área de cobertura del Arsat 2, por ejemplo Sudamérica, se va a poder subir una señal de canal de aquí a Colombia, Venezuela o México; o a retransmitir señales entre sí la cobertura en Norteamérica.

El Arsat 2 “es un paso más en el plan satelital que iniciamos hace ocho años, y un paso muy importante porque está en una posición que estuvo en riesgo de perderse…, aunque hay más proyectos por delante”, reivindicó Rodríguez.

Con respecto al personal a cargo del armado del satélite, Mariano Goldsmith, gerente de Desarrollo Satelital de Arsat manifestó:  “Estamos tranquilos porque hicimos todo y los hicimos bien, pero vamos a vivir todo con muchísima intensidad y pasión. Todo eso que venías armando y tocando a diario ahora se va y no lo vas a ver más, de alguna manera nos pone en la responsabilidad de que el satélite entre en funcionamiento y lo haga bien porque se acabó cualquier posibilidad de arreglarlo”, continuó.

“Más allá de la experiencia de hace menos de un año con el Arsat-1, uno nunca está tranquilo; esto es cómo un parto, podemos tener más experiencia y más reflejos pero nunca vamos a estar tranquilos, ni cuando todos los indicadores digan que todo va bien”, enfatizó. El técnico recordó: “Empezamos a pensar Arsat-2 en 2006, comenzamos a construirlo en 2010 y lo estamos lanzando en 2015; llevamos casi una década de emociones contenidas, de pensar en este momento”

Vicente Sagarsazu, gerente de Nuevos Productos de Invap, dijo que “en lo técnico, hacer por segunda vez un satélite te refuerza todo lo anterior; desde lo político está es la demostración de un país de su voluntad de ser autónomos en materia de tecnología”.

“Estas cosas se logran con grupos de trabajo, acá desaparece el individualismo; no hay un genio que resuelve todo, esto es fruto del trabajo disciplinado de todos los días de cientos de personas que le entregan la vida a esto”, explicó.

Sagarsazu contó que “en este mismo momento hay montones de técnicos nuestros en el centro de lanzamiento, que trabajan junto los cientos que se les suman desde la planta del Invap en Río Negro y dese la estación terrena de Benavídez; y a ellos hay que sumarle a los que desde estaciones de observación en distintos puntos de la Tierra van a producir datos que son fundamentales para la tarea de poner el Arsat-2 en su órbita”.

ASÍ SE FUE AL ESPACIO EL ARSAT 2: