Cuando se llega a Lugano se pueden reconocer las calles y los paisajes narrados en las geniales canciones de Cristian “Pity” Alvarez, el líder de “Intoxicados”. Hay una autopista rodeada de monoblocks y del otro lado de la vía se erige la Villa 20, una de las más grandes de la ciudad. No hace falta ser un gran observador para darse cuenta de que allí la vida de miles de personas no resulta para nada fácil. Por suerte, hay personas con vocación de ayudar a los más necesitados. Es que la marginalidad que genera vivir en una villa miseria aumenta cuando falta educación. Esta falta, desde una edad temprana tiene consecuencias para el resto de la vida y cercena toda futura forma de inserción social.
En el año 2000, en la antesala de una de las crisis económicas más grandes de la historia argentina, un grupo de 10 jóvenes voluntarios comenzó a realizar tareas de apoyo escolar, los días sábados, en el Comedor Comunitario “Niño Jesús”. Así nacía “Vínculos”, una asociación civil, educativa, social y cultural, cuya misión es generar nuevas formas de integración. Siendo conscientes de lo ardua que es la labor para que un niño logre reinsertarse en un sistema social, trabajamos para prevenir la exclusión que sufre cuando es expulsado del sistema escolar, cuando se los priva del acceso al conocimiento, cuando se los discrimina o se los maltrata. Si nos unimos en este trabajo nuestros hijos lo agradecerán”, comenta Mariana Groisman, presidenta de Vínculos.
Una tarde feliz. Los chicos llegan al coqueto salón ubicado en un primer piso. Gabriel Morán (26) y Lorena Vila (34), dos de los voluntarios, les dan la bienvenida y también les sirven una merienda. Los chicos que asisten a los talleres de música, teatro y artes plásticas tienen entre 3 y 18 años de edad. Se los nota contentos y con ganas de empezar a pintar. Es que hoy es el turno del taller de arte. Vila comenta que utilizan el método de Arno Stern. “Se trata de que los niños se expresen en libertad, sin intención de comunicar, crear una obra de arte o competir entre ellos. En el taller cada uno realiza un dibujo autónomo, sin otro receptor, sin juicios, ni interpretaciones. La actividad consiste en pintar sobre un lienzo de papel con pinturas. El espacio está protegido de distracciones e influencias externas”. Los chicos toman los pinceles y empiezan a pintarrajear sin parar. Juegan, se divierten, mientras escuchan música. “No se les enseña técnicas. Queremos que refuercen la autoestima y que vayan más allá de los clásicos dibujos de la escuela como la casa, el árbol y el perro”, dice. Durante una hora los chicos disfrutan a pleno. 
“El taller de música es icónico”, comenta Morán. En la Villa 20 hay una gran comunidad boliviana. Entonces dictan clases de música popular latinoamericana. Hay 3 clases por semana y concurren unos 30 alumnos. En el centro cultural aprenden teoría, y a tocar un instrumento. Hay tambores, guitarras, aerófonos autóctonos. A medida que los alumnos progresan, se suman a la agrupación “Flor de Retama”, una banda que se las trae. Las bandas que se forman realizan presentaciones para deleite de las familias y de los vecinos.
En el taller de teatro se enseña para que los chicos lleven a cabo la puesta en escena de una representación teatral. Allí se representa escenas típicas de distintas regiones de nuestro país, con sus alegrías y sus tristezas. La particularidad de este trabajo es que es un proyecto interdisciplinario: música, pintura, teatro, y tecnología.
Por supuesto, el taller de apoyo escolar funciona como desde hace 11 años. Un grupo de voluntarios se ocupa del apuntalamiento de los contenidos escolares, favoreciendo la permanencia, y en muchos casos fomentando de la reinserción de alumnos en el sistema educativo. Unos 30 niños de entre 6 y 12 años concurren todos los sábados con inquietudes del día a día escolar buscando respuestas que muchas no pueden encontrar en otra parte. Luego se realiza una recreación y se comparte una merienda. Este grupo prepara al año, por lo menos, dos salidas didácticas.

Gran sorteo. Todos podemos ayudar. El pintor argentino Milo Lockett donó una de sus obras para realizar una rifa solidaria con el objetivo de recaudar fondos para la ONG. La obra será rifada el próximo 30 de noviembre. Todo lo que se recaude será destinado a comprar materiales para los talleres en Villa Lugano. Las rifas pueden adquirirse, por un valor de $50, telefónicamente al (011)4988-0783, o a través del email rifa@acvinculos.org. Todos pueden además transformarse en socios benefactores a través de débitos automáticos en tarjetas de crédito.