El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (Inta), sede Reconquista, acaba de dar a conocer -aunque todavía se están haciendo las últimas pruebas en la etapa pre industrial- su nuevo modelo de cosechadora de caña en verde, cuya novedad es la forma de tratar la caña así como también el sorgo verde: la extrae completa y sin cortarla en trozos, lo que le permite mantener muchas propiedades.
Orlando Pilatti dedicó toda su vida al Inta. A los 73 años había pensado en jubilarse como técnico de la Estación Experimental Agropecuaria del Inta Reconquista, donde trabajaba en el área de desarrollo de equipamiento para productores de pequeñas y medianas escalas. Contra todas sus previsiones, el destino le regaló la oportunidad de coronar su carrera con la “frutilla del postre”. Alcanzar su merecido descanso y retirarse a lo grande.
La escasez de peones de campo y el enorme trabajo que lleva tratar una caña de azúcar fueron dando paso a los diversos técnicos y especialistas de todo el país, sobre todo de Tucumán, Salta y Jujuy, donde se cosecha el 90% del azúcar de la Argentina, a buscar nuevas herramientas que permitan abaratar tiempo y costo. Así es como Orlando, junto con la agencia Monteros de Tucumán, tuvieron una idea: “La agencia planteó claramente contar con una alternativa para los pequeños y medianos productores, entonces en base a su idea diseñamos y construimos tres modelos en aproximación a su pedido y luego seleccionamos uno, que es el que ahora se encuentra en etapa pre industrial”, explica Pilatti. Y agrega: “Hemos ensayado y probado cien veces. Nos ayudó la gente del Inta Famaillá, que cooperó con muchos consejos y datos de los técnicos”.
 El objetivo de construir una nueva cosechadora era reducir el precio, principal escollo de los pequeños y medianos productores. Al respecto Pilatti argumenta que “las grandes cosechadoras de caña de azúcar están en los 400 mil dólares, y son máquinas al alcance de los productores de gran escala.” El técnico explica que el nuevo prototipo, si bien aun no tiene precio por estar en etapa de desarrollo, rondará los 40 mil dólares. De acuerdo al experto, el trabajo más pesado es el volteo manual de la caña con machete en el surco, y ahora el equipo podrá reemplazarlo y causará gran alivio a los pequeños y medianos productores. Además de su precio, un 90 por ciento menos, hay otro dato importante a tener en cuenta: tiene un costo operativo, repuestos y reparaciones más al alcance. Al ser producido aquí, es más barato. No es automotriz como las grandes maquinas, sino que es accionada mediante un tractor agrícola. Se necesita un peón para manejarla.

Deserción. “El salario de una persona que cosecha por día 60 kilos de algodón o una tonelada de caña termina significando mucho en el costo final del producto”, dice Pilatti. La cosecha de la caña de azúcar, como otras cosechas industriales como el algodón y el tabaco, han sido un gran esfuerzo de mano de obra para poblaciones de cosecheros que décadas atrás eran bastante importantes y dispuestas para esas tareas. “Entonces, se han ido buscando alternativas mecánicas o semimecánicas y dentro de ese planteo hicimos algunos esfuerzos por dotar a la cosecha de algodón con la maquina Javiyú y a la cosechadora de caña en verde”, comenta el agente del Inta. Pilatti además afirma que por estos días cuesta encontrar peones de campo para trabajar y que, por otro lado, no se podría levantar ni la tercera parte de cosecha de algodón y azúcar con trabajadores.
La gran ventaja de esta cosechadora, a la que denominaron “La Reconquista”, es que se hace cargo del grueso del trabajo de cosecha, que es el corte de base de la caña y el despunte. Estos son los pasos que antes se hacían en forma manual, un trabajo más pesado para el que ya no hay gente. Los productores no consiguen peones rurales y sólo con su fuerza familiar, un patrón de campo apenas puede cosechar dos hectáreas. Mucho menos ahora, que se va afirmando la prohibición de quemar la caña de azúcar antes de cosecharla.
Otra de las innovaciones del nuevo modelo de cosechadora es que se puede quitar la caña sin quemar, en verde y entera: un dato fundamental, porque las cosechadoras tradicionales la extraen en trozos de 20 a 25 centímetros, lo que provoca una pérdida de jugo y la hace ir a molienda inmediata, puesto que después no se puede almacenar. El flamante prototipo, en cambio, corta y acomoda enteras las cañas. Además del azúcar, la cosechadora de caña en verde sirve también para sorgo dulce, que se utiliza sobre todo como alternativa y tiene menos sacarosa que las cañas de azúcar. Además, se obtienen jugos dulces con otras sustancias fermentecibles para producir alcohol. Al ser más blando, para sorgo dulce funciona mejor que para el azúcar.

Ventajas. La zafra (período de cosecha de la caña) se extiende desde mayo a septiembre, por eso todavía la cosechadora no está trabajando. Según estiman los especialistas, para esa fecha habrá ya tres prototipos de unidades de cosechadora funcionando. Más allá de las inmensas ventajas que van a empezar a aprovechar los productores agropecuarios de caña de azúcar y sorgo dulce de la Argentina, el Inta ha recibido varios pedidos desde Paraguay y Brasil. En mayo la provincia de Tucumán va a recibir la primera visita guaraní para observar cómo funciona la maquina en la zafra.
Hay muchos intentos pero es una maquina pionera en el mundo, además, por su valor. Orlando Pilatti está feliz por el inmenso logro, sabe que miles de productores agropecuarios tienen una nueva herramienta para mejorar su cosecha, y sus vidas. Y sí, se podría decir que el Inta para innovar “viene dulce”