El cardo ruso es cosa seria. No porque se lo considere un elemento inservible, sobre todo cuando se lo ve cruzando las rutas en épocas de sequía, sino porque se trata de una pastura natural –y gratuita– que está a disposición de los ganaderos, aunque todavía son pocos quienes la aprovechan, quizás desconociendo sus reales propiedades.

En un reciente estudio, el ingeniero agrónomo Aníbal Fernández Mayer, de la Agencia de Extensión Rural del INTA Coronel Pringles, señala los valores del cardo ruso (Salsola Kali), originario de España y que llegó a América hacia fines del siglo 15, en los barcos de los conquistadores. Hoy se lo puede encontrar en todo el continente americano.

“Es una maleza que tiene utilidad productiva. En realidad, forma parte de un conjunto de malezas o yuyos que tenemos cerca y, en general, solamente los miramos para eliminarlos”, advierte.

“En nuestra zona, con problemas de clima y suelo, tenemos que aprovechar nuestros recursos, independientemente del precio de la carne y de la leche”, expresa.

El cardo ruso se adapta perfectamente a los suelos salinos y áridos. Constituye, en suma, un forraje natural que tiene alta producción de pasto y es aprovechable en los campos del sudoeste bonaerense y en zonas vecinas de La Pampa.

Fernández Mayer atribuye particulares méritos a su colega Máximo Magadán (h), en cuyo establecimiento El Carmel, cercano a Guatraché, se realizaron ensayos que resultaron esclarecedores respecto de los valimientos del cardo ruso.

Recuerda Fernández Mayer que en 2010, cuando dio una charla en Guatraché sobre la flor amarilla, productores le comentaron que “el problema serio” era el cardo ruso. A partir de entonces, desarrolló estudios tendientes a ponderar sus aptitudes y aconsejar a los ganaderos a tenerlo en cuenta como un alimento eficiente para su hacienda vacuna.

Hoy, son varios los productores que lo saben utilizar, pero muchos más aún no lo han incorporado.

La hacienda tiene buena ganancia de peso cuando se la alimenta con el cardo ruso. Su período de aprovechamiento es cuando la altura va de 3 a 25 centímetros. Por encima de esta última, desarrolla una púa similar al vidrio que lastima la boca de los animales.

“Hasta los 25 centímetros, tiene más calidad que la alfalfa pura y el raigrás”, sostiene Fernández Mayer, quien agrega que el período de floración va de noviembre a febrero.

En los estudios efectuados en Guatraché, durante 84 vacas, se trabajó con casi 6 animales por hectárea y la ganancia promedio fue de 566 gramos de carne por día. En total, 320 kilos de carne. A dos dólares el kilo de carne, son 640 dólares diarios. “Esto no lo da como renta ni la soja en los buenos suelos”, apunta.

“El ganadero común todavía no tiene noción del aporte que le puede significar el cardo ruso para darle de comer a su hacienda”, insiste, por lo cual se empeña en difundir estos y otros datos.

Admite que no es aconsejable el cardo ruso en vacas lecheras y de cría preñadas o con ternero al pie, porque los oxalatos que contiene capturan el calcio y lo anulan.