El césped sintético, cuya patente pertenece a Monsanto, fue creado en la década del 60 y usado por primera vez en un estadio de fútbol americano en Houston (Texas), el producto está hecho, entre los componentes que se conocen, por filamento de caucho viejo. Esta semana la Real Asociación de Fútbol de los Países Bajos (KNVB) pidió realizar estudios para determinar si tiene efectos cancerígenos para los jugadores que practican en estas superficies artificiales.

El césped sintético es otra creación de mayor productor de venenos en el mundo, Monsanto. El desarrollo se patentó en 1964, bajo el nombre de Chemgrass. Se usó hasta el año 1998, hasta que se descontinuó para dejarle lugar a nuevas superficies sintéticas, hechas con granulados de caucho conocidos como SBR (caucho estireno-butadieno) que contiene metales pesados tóxicos, además de despedir compuestos volátiles que las personas que juegan pueden ingerir por la boca o entrar en contacto con el cuerpo por lastimaduras, ocasionando el ingreso de agentes químicos de alta peligrosidad.

La KNVB pretende saber si este césped artficial podría tener implicancias negativas para la salud de las personas que están en contacto con este producto. Estudios afirman que hay una relación entre su exposición y la aparición de leucemia y  linfoma no-Hodgkin. 

La principal preocupación es que este producto está en contacto de los deportistas o con niños, las partículas de caucho granulado se adhiere al cabello, a las mucosas nasales, puede entrar a los ojos y por la boca.

En Holanda esperan los resultados de los informes, la investigación es avalada por la Comisión Europea de Fútbol. Estados Unidos, país en donde más se usa el césped sintético, también pidió una investigación similar.

Martín van den Berg, Profesor de la Universidad de Utrecht, declaró para DutcNews que: “Como toxicólogo no jugaría en esos campos porque no podemos realizar una evaluación adecuada de los riesgos