Destino. La historia nació a partir de una lesión, Geno Pira estaba entrenando acrobacia en telas y le hizo ¡crack! la rodilla. El médico le sugirió reposo y postrada le empezó a dar forma a estos payasos tan simpáticos y gestuales: “Empecé haciendo duendes, pero me salieron horribles, así que le apunté a los payasos. Trabajo con alambre, porcelana fría trapos y objetos que reciclo”, revela. Los tamaños varían, hay de veinte centímetros y de sesenta, “los gigantes”, según define Pira. “Para mí son maquetas, empecé por la ropa, pero más tarde ya les puse maquillaje y ahora hasta los hago posar y les hago fotos“, sorprende sobre la vida que le da a sus muñecos.

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