Por Leandro Vesco / Fuente: Télam

Como parte de las actividades de la Plataforma País Ciencia, el Conicet acompaña con financiamiento, asesoramiento y capacitación la realización experimental de 10 inventos científicos que fueron seleccionados para el Programa Desarrollo Tecnológico con Inclusión Social y cuyos autores son estudiantes de una decena de escuelas secundarias de tres provincias argentinas.

“Vamos a las escuelas a preguntarles qué problema medioambiental tienen y a proponerles que, a partir de esa visibilización, sean los chicos de cuarto y quinto año con sus profesores, los que propongan una solución tecnológica realizable”, explicó a Télam el director de País Ciencia, el exitoso bioquímico y farmacéutico repatriado de Alemania en 2006, Claudio Fernández. “Hecha la propuesta, nosotros los vinculamos con un investigador especialista en el área, lo que implica que los pibes van al instituto del Conicet a recibir entrenamiento y que el científico salga del laboratorio para ir a la comunidad o al municipio donde está la escuela”, contó. A partir de esa experiencia “se desarrolla un proyecto ejecutable en seis meses o un año” que participa de un concurso junto a otras iniciativas, “y cuando tiene firma, lo financiamos”, explicó.

Bajo esta modalidad, actualmente se realizan desarrollos tecnológicos en siete escuelas de la provincia de Santa Fe, en una de la provincia de Buenos Aires y en una de Entre Ríos.

En la ciudad santafesina Cañada de Gómez, por ejemplo, los chicos del Colegio Superior N° 47 “Florentino Ameghino” inventaron una microplanta potabilizadora para abastecer a un sector de una villa “que funcionó tan bien que el municipio lo compró y ahora va a construir una más grande que cubra las necesidades de todo el barrio”, dijo.

Otro de los proyectos en realización es el de la escuela N°455 “General Don José de San Martín”, de la localidad santafesina de Esperanza, donde los estudiantes crearon unas balizas led con autonomía de dos días, para ser utilizadas por bomberos y policías durante trabajos nocturnos. “Ahí la municipalidad compró el proyecto y lo llevó a escala industrial”, señaló Fenández.

En tanto, en la Escuela de Educación Técnica “San Francisquito”, de Rosario, se está desarrollando una bomba extractora de agua a energía solar que toma el líquido de 18 metros por debajo de la tierra; y en la localidad entrerriana de Concordia, la Escuela de Educación Agrotécnica N°24 “General San Martín” obtiene biogas para calefaccionar con piso radiante un paridero de cerdos, a partir de los excrementos de los propios animales. El año pasado, el Conicet destinó 100.000 pesos para financiar estos proyectos de desarrollo tecnológico. El Conicet de esta manera crea un puente invaluable con la sociedad.