El becario doctoral del CONICET  Félix Contreras en el Centro de Ecología Aplicada del Litoral (CECOAL, CONICET-UNNE) estudió estos cuerpos de agua y confeccionó un mapa en que registra su distribución, morfometría y evolución.

La idea del trabajo apunta a colaborar con el ordenamiento territorial mediante la planificación urbana para que se puedan reducir los posibles impactos ambientales y evitar los riesgos de anegamientos que exponen a la sociedad, por ejemplo, cuando construye viviendas sobre ellas.

“Como muchas lagunas desaparecen, se genera una especulación inmobiliaria. Cuando se secan por completo se aprovechan y venden terrenos dentro de ellas y después de un período de lluvias quedan bajo agua. Desde 1950 hasta el 2012 desaparecieron 36 lagunas como consecuencia del crecimiento espacial de la ciudad de Corrientes. En la actualidad, 18 lagunas, sumadas a las anteriores 36, presentan algún tipo de alteración, ya sea por la construcción de viviendas o el trazado de calles. Esto se debe a que las obras se realizan en períodos secos, sin tener en cuenta que al retornar el período húmedo, el agua naturalmente ocupará dichos lugares. Estos temas afectan a ‘pobres’ y ‘ricos’ por igual”, asegura el becario.

Si bien el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) tenía digitalizadas las lagunas, sólo eran consideradas aquellas de mayor tamaño y permanencia debido a la resolución de las imágenes satelitales utilizadas: Registraron 345 lagunas en un área en la que esta investigación detectó 925. Las plantas macrófitas flotantes las vuelven imperceptibles en imágenes satelitales Landsat (obtenidas mediante satélites puestos en órbita por EE.UU. para la observación en alta resolución de la superficie terrestre), por lo que decidieron utilizar imágenes de alta resolución, como las de Google Earth, para analizar las diferencias en cuanto a la cantidad, tamaños, formas y distribución.

Estos cuerpos de agua están ubicados en la superficie que ocupa un triángulo entre las ciudades correntinas de Ituzaingó, Esquina y Corrientes, allí el paisaje se caracteriza por la formación de lomadas arenosas que dan lugar a estas miles de lagunas. Tras el relevamiento, los científicos descubrieron que existen más de 38.500 distribuidas en un patrón de tres por km2 y ocupan un 20 por ciento de la superficie de las lomadas. 

Los investigadores notaron que si durante el año llueven menos de 1.000 mm muchas lagunas desaparecen. En Corrientes hay períodos de dos años húmedos y dos secos, y vieron que algunas en menos de diez meses se secaron por completo y un año después, con las lluvias, volvieron a aparecer.

Mediante charlas de divulgación, los científicos concientizan a la población sobre la necesidad de tener en cuenta este recurso. En este sentido, Contreras explica que Corrientes tiene grandes ‘monstruos’ relacionados con el agua: el Río Paraná, el acuífero Guaraní, los esteros del Iberá, por lo que a las lagunas no se las tiene en cuenta.