Por Damián Damore. Fotos: Jazmín Arellano.

En un hotel céntrico de la ciudad de Córdoba se exhiben más de 200 pelotas de fútbol. Muchos de esos modelos son reproducciones de los balones oficiales de los mundiales que se jugaron hasta hoy. “Desde Uruguay en 1930, hasta el último en Sudáfrica, en 2010, están todas”, comenta Raúl Fuglini, dueño de la fábrica de pelotas “Dale Más”, ubicada en en Bell Ville, Córdoba, el lugar que ostenta el título de ser la Capoital Nacional de la Pelota.

-¿Cómo comenzó en este negocio?
-Yo tenía una tornería mecánica. Un día, un cliente me cuenta un día que quiere poner una fábrica de pelotas. Me propone armar la fábrica, ya que él estaba muy ocupado con la fabricación de cámaras para pelotas. Le digo que sí y me puse a trabajar. A los seis meses, cuando dejé todo listo para comenzar hubo un cambio de planes. Me dice: “te vendo este negocio” y el 30 de julio de 1965 nació Dale Más. Queremos cumplir cincuenta años haciendo pelotas. 

-¿Las pelotas de antes eran más pesadas? 
-No, al contrario, antes eran más livianas y más chicas. Desde hace veinte años, según las reglas de la FIFA, deben pesar entre 420 y 450 gramos. El cortorno debe estar entre los 68 y 71 centímetros. 

-El modelo que hicieron para el mundial de Sufáfrica tuvo muchas quejas.
-Todos se quejaron de la Jabulani (modelo de Adidas en Sudáfrica). En el fútbol argentino se jugó con esa pelota desde el torneo anterior. Hubo un señor que le dijo a los periodistas que no dijeran nada acerca de que la pelota se movía para todos lados. Ese señor es el presidente de la AFA, Julio Grondona. Hace unos años me pidió pelotas para probar en el fútbol nacional. Las llevó a Independiente y Arsenal para que las probaran. Me dijo que las pelotas estaban aprobadas y que nunca más un torneo argentino se jugaba con pelotas importadas. Eso fue un miércoles a las siete de la tarde; me bajé de la oficina privada de él, en el tercer piso de la calle Viamonte y él mismo me despidió golpeándome la espalda: “vas a ser el proovedor oficial de las pelotas de la AFA”. Me fui a dormir y cuando me levanté, Clarín titulaba un acuerdo entre la AFA y la empresa Adidas por Us$ 6 millones. 

-¿Qué pasó?
-El acuerdo ya estaba cerrado desde hace rato: tuvimos trece reuniones tuvimos con él y mi hijo para ser los proveedores de balones de la AFA. Habría que preguntarle a Grondona qué pasó con su promesa de que con nuestras pelotas se iba a jugar los torneos.

-¿No se lo cruzó nunca después? 
-Lo vi un par de veces: en Buenos Aires y en una exposición en Río Tercero, cuando me vio me abrazó y me dio un beso. Por respeto no hice nada, pero se merecía una trompada adelante de todos. 

-¿Tiene las pelotas de todos los mundiales?
-Sí, pero no se venden. Mi hijo me mata si las vendo: hay una replica de cada una. Aparentemente no valen nada, pero son de un valor incalculable. Entramos en el libro Guinnes de los récords en el año 1995, teníamos por aquel entonces 861 modelos distintos de pelotas. La semana pasada volvimos a mandar nuevos datos a Inglaterra: llegamos a los 3 mil modelos y en un mes vendimos 15 mil balones.