Tras más de 15 años de estar asociada a capitales extranjeros, establecimiento San Ignacio volvió a manos argentinas. La empesa se había asociado a la compañia francesa Laiteries Hubert Triballat, que también ofrece productos en Estados Unidos, Canadá, Holanda, Australia, Israel y Siria, entre varios países. Por entonces se convirtió en uno de los principales exportadores de dulce de leche del país y del mundo. La historia de este dulce de leche comenzó en la ciudad de Rosario, en 1939, de la mano de Ignacio Rodríguez Soto, quien conoció la elaboración láctea a través de una empresa familiar, que tras muchos años de trabajo denominó Establecimientos San Ignacio SA. En 1978 realizó su primer envio a Alemania: fue el comienzo del desarrollo en mercados extranjeros. Desde principios del mes pasado volvió a manos argentinas. Triballat también se trata de una empresa familar de nicho y es el mayor exportador de queso de cabra a EE. UU. Ese linaje inclinó la venta para los dueños anteriores de San Ignacio. Desde la empresa vendedora, dijeron “preferimos eso antes de entregarlo a una multinacional”. San Ignacio es líder en el canal industrial del dulce de leche heladero, reconocido por las marcas líderes del mercado. También es el dulce que rellena loa alfajores Havanna, Jorgito y Bagley, entre otros.

 

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