Subió la savia por la raíz desde lo oscuro de la tierra y se encontró con la luz convertida en la generosa floración de los durazneros.
-¡Válgame el cielo!- exclamó la Sra. República. – Un par de días que no visitaba la quinta y me encuentro con todo cambiado.
– Con que cuaje la mitad de la floración vamos a tener un trabajo, pues su amiga quiere envasar todo lo que producen los frutales.
– Es que da pena  no aprovecharlo Prosperina.
– Sí, pero después hay que aguantarla cuando le ganan la despensa y empiezan a desaparecer los frascos.
– Es parte del juego, usted  la conoce. Ella los hace para compartir y para que le ponderen las viejas recetas.
– Junto unas naranjas y unos pomelos para jugo y volvemos, pues hoy parece que el viento norte desnuda los cables que están en corto.
– Corto me resulta el bastón para alcanzarla – dijo Doña Potola, avanzando entre los frutales.
Cacique y Cautiva corrieron a su encuentro moviendo graciosamente el rabo escaso de todo ratonero.
– Ni las gracias de sus regalones la van a salvar del buen pellizcón cuando la tenga a tiro.
-¡Era una broma Doña Potola!-
Conciliadora, la Sra. República la tomó del brazo, al tiempo que volvía a reiterar su admiración por la floración de los frutales.
– Es una belleza señora. Tiene razón, aunque todo va a resultar poco, de acuerdo a las pautas que ha fijado la señora presidente.
-¿Le parece muy optimista Doña Potola?
– No mi amiga. Es más, creo que podríamos estar cerca de las metas fijadas para el 2020 si se hubiesen fijado pautas claras para producir y no escuché absolutamente nada. No sé si es para las elecciones y quieren cautivar a los distraídos, pero en lo personal quiero saber cómo se va a comercializar el trigo y el maíz. Algo muy simple tal vez para los iluminados que redactaron el programa tan ambicioso.
– Doña Potola, yo la escuché consustanciada con las cifras de lo que producimos y hablando del campo y sus logros casi con alegría, le podría decir.
– Yo no le encuentro ningún motivo de tristeza señora, sabiendo lo que genera el sector vía exportaciones. Era tiempo mi amiga que dejara de agredirnos diciendo que cultivamos yuyos y que debemos poner valor agregado a las materias primas. ¡Como si no lo supiéramos! El tema es en qué marco y con qué financiamiento. Que el mundo necesita alimentos lo sabemos, pero con las políticas que se implementaron se redujo el stock ganadero y la carne está por las nubes. No sabemos qué hacer con el trigo y el pan ha pasado a ser un artículo de lujo. La mesa de los argentinos por la que dicen preocuparse tiene cada día una oferta mas escasa. La escuché decir que la gente cada día compra más alimento balanceado para las mascotas y que quien adquiere estos productos por supuesto, tiene la heladera llena. No quiero acordarme por un segundo de los chicos que en cada esquina están pidiendo una moneda y como contrapartida, pasa una señora con una mascota que sale de la peluquería mejor peinada que yo. Sigamos caminando mi amiga y si Dios quiere, nos vamos a encontrar con una mejor propuesta en cualquier camino.