Arsat tendrá el primer edificio público del país con el nivel de certificación internacional de sustentabilidad más alta cuando culmine el proceso de transformación de parte de las instalaciones en la estación terrena de la localidad bonaerense de Benavídez, según anunció el presidente de la compañía estatal, Rodrigo de Loredo.

Estamos realizando todas las modificaciones necesarias para acceder a la Certificación LEED (nivel Oro), en la categoría Energía y Atmósfera, una calificación internacional, entregada por la organización United State Green Building Council (USGB), que nos convertirá en la primera empresa estatal con edificio sustentable en el país”, explicó el directivo.

Argentina tiene 31 edificios en procesos de Certificación LEED, y el edificio de la Estación Terrena de Benavídez, emplazado en un predio de más de 50 mil metros cuadrados, calificaría como la primera empresa estatal en la historia de la Argentina en obtener el nivel Oro.

De Loredo explicó que para obtener la calificación se está disminuyendo “al máximo posible” el consumo energético en el edificio de Arsat y que se prevé que este año se terminen de implementar una serie de medidas sustentables que permitirán “reducir emisiones de carbono equivalentes a lo que producen, por ejemplo, 217 automóviles cada año”, con lo cual “lograremos constituir un edificio eficiente, con una vida útil y tecnologías superior a los 30 años”, aseguró el directivo.

La Certificación LEED se logra a partir de la implementación de un conjunto de normas relacionadas con la eficiencia energética, el uso de energías alternativas, la mejora de la calidad ambiental interior, la eficiencia del consumo de agua, el desarrollo de los espacios libres y la selección de materiales.

El número de puntos que obtiene cada proyecto determina el nivel de certificación: Plata, Oro y Platino.

El año pasado, Arsat reemplazó los procesos formales en papel por el soporte digital, instaló griferías con sensores de movimiento para ahorrar consumo de agua, adquirió mobiliario elaborado con productos reciclados, instrumentó la separación de residuos, incluyó sectores exclusivos para bicicletas y una política de compra de equipamiento informático de eficiencia energética.

Como parte del proceso de sustentabilidad, la empresa también implementó el transporte comunitario en combis de sus empleados, que permitió reducir el consumo de combustible en casi 50 mil litros anuales, y no utiliza refrigerantes confeccionados a base de clorurocarbono (CFC) en los sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado.

Además, la empresa adquirió bonos verdes, con el objetivo de disipar la energía utilizada y las emisiones de dióxido de carbono, con lo que logró “un ahorro similar a la electricidad que consumen 65 hogares en un año o su equivalente en litros de gasolina consumidos, 188.589 aproximadamente”, destalló la comunicación oficial.