“Para nosotros esto es algo único, nunca despiden a un equipo de ajedrez, es un experiencia increíble y poco común para los ajedrecistas”. La frase de Diego Flores, 31 años, integrante del equipo olímpico argentino de ajedrez, describe el asombro de los integrantes del equipo nacional que este viernes parte a Noruega para jugar esa competencia internacional que tiene a la Argentina preclasificada en el puesto 35 dentro de los 160 países participantes.

Carolina Luján, otra integrante del combinado nacional, subrayó: “Es la primera vez que alguien organiza una despedida para nosotros y hacerlo en un ícono como Tecnopólis es algo muy importante. Los ajedrecistas pasamos horas con la computadora investigando y viendo jugadas para poder representar bien al país, y estar acá al lado de la gente es algo increíble”, se alegró.

Luján aseguró que “si el equipo está muy motivado y todos sintonizamos el mismo canal podemos andar muy bien en el torneo. El ajedrez es una herramienta para educar a la gente y llegar a los chicos y a los jóvenes. Es importante que todos puedan acceder a esta pasión, no importa el nivel que tengan, ya que es bueno que se diviertan con este juego”.

Ya parece superada la vieja dicotomía sobre si el ajedrez es una disciplina o un deporte. O mejor; se vuelve una discusión estéril cuando uno pone el foco en que lo importante es que el ajedrez se plantea como un estimulador del pensamiento. El Ministerio de Cultura de la Nación tomó nota de eso y por eso, todos los días, de 12 a 20, Tecnópolis abre un espacio para los amantes del ajedrez y para aquellos que aún no conocen el mágico juego-ciencia, con el objetivo de difundir y promover su práctica, desmitificando su condición de exclusividad para intelectuales, mediante clases, torneos y actividades dinámicas.

En el espacio se brindan diariamente clases de ajedrez para jugadores de todos los niveles y edades, desde aquellos sin ningún conocimiento previo, hasta quienes quieran mejorar su juego de la mano de los consejos de prestigiosos maestros. “El ajedrez no sólo estimula el pensamiento y la toma de decisiones, sino que es una poderosa herramienta de inclusión social, ya que es una disciplina colectiva y es importate para llevarla a los barrios”, dijo a la agencia Télam Franco Vitali, secretario de Políticas Socioculturales del Ministerio de Cultura de la Nación.

La despedida antes de partir hacia Noruega se realizó en el espacio “Ajedrecear” que instaló el Ministerio de Cultura de la Nación para difundir este deporte y que toda la familia lo juegue, acompañado por música en vivo. “Es la primera vez que el pueblo despide a un equipo de ajedrez que nos va representar en el exterior y lo hace en este lugar donde la gente tiene acceso a la cultura”, dijo Vitali.

El funcionario aseguró que el ajedrez es una herramienta de inclusión social para llevar a los barrios ya que hay que sacarla de ese “lugar anquilosado del hombre pensador y de bigote en el que la pusieron durante años y ponerla en el campo social y popular”.