Dibujante fabuloso, acuarelista que trabajaba sus dibujos como iluminándolos con el color, arquitecto creativo, incansable hacedor, tenía un ingenio estruendoso. Solía trabajar en series que generalmente surgían de una investigación sensible y profunda del tema a tratar, como, entre tantos: la cultura gauchesca, la experimentación científica, las creaciones del universo infantil (a través de los dibujos de su hijo de 7 años), la mirada de los pintores viajeros del siglo XIX, los viajes de Darwin por el Sur… Dijo Benedit: “Escarbo insistentemente hacia atrás buscando modestos datos, ciertos o ambiguos, de nuestro pasado inmediato, que son significativos porque son los que tenemos. Quiero rescatar algo que quedó tapado por el olvido”.
Utilizó las técnicas más variadas: desde sus experiencias con plantas, animales y luces, pasando por esculturas con huesos, realizando instalaciones, creando objetos, sin abandonar nunca el dibujo.
Luis Fernando Benedit nació en Buenos Aires en 1937. Pasó parte de su adolescencia en Entre Ríos, donde tomó contacto con el campo, sus tareas y su gente. Graduado de arquitecto en 1963, dos años antes ya había realizado su primera presentación artística. En 1967, becado por el gobierno italiano, estudió paisajística en Roma. Empezó a investigar la posibilidad de transformar el hábitat de los seres vivos, obras de arte conceptual ligadas al ecologismo, como el “Filotrón” (hoy en la colección de MALBA), una especie de invernadero que expuso en el Museo de Arte Moderno de Nueva York en 1972, siendo entonces el primer artista latinoamericano invitado a exponer allí.
En los 80 retomó la pintura, en la cual reflexiona sobre nuestra identidad nacional. “Me zambullo en el tiempo y extraigo una tajada de historia, que analizo a través de mi visión de las cosas”, expresó. En su obra “Para Florencio Molina Campos” de la colección de la Casa Rosada, pareciera como una recreación de Pablo Picasso de la vida de una pareja de gauchos y su hijo en los campos de General Madariaga, y también está presente el mito de Gardel, que los espía.
En 1987 obtuvo el Primer Premio de Pintura en el Salón Nacional y en 1993 fue galardonado con el Premio Di Tella a las Artes Visuales. En 1996 realizó una gran muestra retrospectiva en el Museo Nacional de Bellas Artes, donde tuvimos la oportunidad de ver un conjunto de su variada obra. En 2009 presentó “Equinus Equestris”, una exposición dedicada al caballo y su relación con nuestros hombres de campo.
Junto a dos grandes artistas y arquitectos como él: Clorindo Testa y Jacques Bedel, realizó el proyecto ganador de la remodelación de un antiguo convento y asilo de ancianos, convirtiéndolo en el fabuloso Centro Cultural Recoleta. Allí casualmente, realizó su última exposición junto a sus dos colegas, a principios de 2011.
Buen amigo y hombre culto, Benedit falleció hace un mes, el 12 de abril de 2011. Nuestro homenaje al querido Luis, creador de una obra excitante, porque como él mismo decía: “El arte por sobre todo tiene que excitar, y si no, no sirve. Después vendrá el proceso reflexivo, como una consecuencia natural, espontánea, no dirigida…”.