Una de las voces históricas del folklore nacional pone en escena un disco con clásicos (La Volvedora, Me gusta Jujuy cuando llueve) y un puñado de autores contemporáneos (Bebe Ponti, Jorge Mlikota), con lo que logra un justo equilibrio. Con ellas diseña un disco que sin girar sobre ningún concepto mantiene la tónica que lo acompañó siempre: poniendo el acento donde debe, usando la pausa, siendo él mismo con su voz un instrumento, sobre todo en las zambas, donde se aprecia su estilo tradicional de cantar y su intacta cualidad vocal.