Por Horacio Ortiz

El blanco de la conchilla de los médanos de la estancia La Emma, en Magdalena, partido de Punta Indio, se confunde con la escarcha de esa fría mañana de julio.  Es una más de la seguidilla que sin interrupción se viene dando noche a noche, con temperaturas bajo cero que quiebran los cilindros de los molinos cuando intentan girar la rueda y accionar los mecanismos atascados entre el agua congelada. El crudo invierno ha quemado hasta las raíces de los pastos que, obcecadas, subsisten. Pero no ha podido hacer mella en la hacienda gris que a esta hora rumea más nostalgia que hierbas. Conserva cierto brillo en el pelaje y un estado físico por el cual uno pensaría que están recibiendo alguna suplementación alimentaria. Pronto sabremos que no es así. Este y otros datos los vamos a conocer mientras somos wwwigos del nacimiento de los primeros ejemplares Greyman de estas tierras, una raza que, según sus criadores, será la vedette del nordeste argentino dentro de unos pocos años.

La potencia del Norte.

El encuentro es en los corrales de una de las dos cabañas donde está el rodeo más grande de Murray Grey en la Argentina. La Emma es la estancia que trajo hace 12 años los primeros embriones congelados de esta raza exótica originada en Australia y es donde nació hace dos semanas el primer Greyman, con una madre que le dio el nombre y su color, de múltiples variantes, y un padre de raza índica que le aportó el apellido. 
Rompiendo escarcha, a la cita llega Ezequiel Sack, artífice de aquella importación y actual presidente de la asociación conformada recientemente. Es, además de propietario de La Emma, quien maneja los hilos de La Trinidad, otra estancia -de 3.000 hectáreas- ubicada en el partido de Chascomús, pero sólo separada de ésta por el río Samborombón, donde se halla el resto del rodeo de Murray Grey, algunas de las cuales están pariendo en estos días a los primeros terneros Greyman del país. 
A pesar de la hora y el frío, tres peones están trabajando desde temprano con los ejemplares que al día siguiente serán embarcados rumbo a la Exposición Rural de Palermo, donde serán expuestos. Los cuidadores locales trabajan junto con Mauro Carboni, de Cruz del Sur, un establecimiento de la entrerriana Villaguay, donde desde hace dos años también trabajan con Murray Grey. Reunieron sus ejemplares de exposición junto a los de Sack en La Emma para que Rodrigo, Mauro y sus ayudantes puedan prepararlos para ser exhibidos, antes de viajar a la mañana siguiente para ser los ángeles guardianes de una decena de toros que esperan la consagración en las arenas palermitanas.
Sergio Dezorzy es productor agropecuario y administrador de Cruz del Sur.  Llega con el fotógrafo desde Buenos Aires y se encamina a ver a Terminator, el primer ejemplar de Greyman que retoza dentro de uno de los corrales aprovechando que el tibio sol comienza a calentar su lomo aún blanco por la escarcha de la helada. Terminator es el hijo de una Murray Grey con un padre Brahman y es lo que se denomina Greyman.  Según estos productores es el hijo pródigo de una raza destinada a poblar dentro de pocos años las áreas ganaderas del nordeste argentino (NEA), que actualmente están ocupadas por ejemplares de raza índica o cruzados con británicas como Aberdeen Angus (Brangus), Hereford (Braford) y aún el mismo Brahman que seguirá presente a través del vigor híbrido que le aportará varias condiciones que le son propias tales como la resistencia al calor, la defensa de las crías ante las adversidades y los predadores del monte y la posibilidad de mantenerse fuerte aún consumiendo pastos duros, entre otras.

Reina de la cruza. El que rompe el silencio es Dezorzy. Enumera los valores de la raza materna que dio lugar al novel ejemplar. “Llegué a esta raza casi por casualidad. Por estas cuestiones actuales de la producción que exigen que se debe tener un ternero por año por vaca, que la invernada sea lo más cortita posible. Y en esa búsqueda de ser eficiente en la producción nos encontramos con el Murray Grey.  Yo lo vi hace dos años en La Rural, empecé a averiguar de qué se trataba y supe que los rodeos más importantes que hay en Australia son de esta raza. Los australianos no son zonzos: son los primeros productores de carne del mundo. Como creo que ya está todo inventado, y casi todo probado, si ellos vieron en ésta a una raza virtuosa, por qué no adoptarla en Argentina”, pensó. Dezorzy cría Angus y Hereford y adoptó, primero por cruzamiento y luego en estado puro, a los Murray Grey australianos. “Tienen mucha facilidad de parto, una producción de leche superior a la de cualquiera de las razas mencionadas y, por la gran producción de calostro (líquido secretado por las glándulas mamarias durante el embarazo), al segundo mes de vida el ternero tiene una gran explosión en cuanto a su crecimiento y desarrollo. Nosotros, en Entre Ríos, destetamos a los 90 días y entre los 8 y 10 meses estamos sacando hembras de 350 kilos, y machos de 12 y 15 meses de 400 kilos, siempre a campo con suplementación.” El productor enumera las virtudes de los sucesivos cruzamientos con Angus o Hereford y destaca que no existe ternero trocado (con dificultades al nace) en los casos en que padre y madre son de la raza. No duda que ese vigor se potenciará con la intervención del Brahman.

Revolución genética. Sack, el dueño de casa, invita a dar un recorrido en camioneta por los potreros más cercanos. Cuenta que todo nació con un embrión congelado que importó de Australia en 2001. De inmediato se enamoró de esa raza. Mientras Dezorzy pisa uno de los varios hilos eléctricos que fraccionan los potreros Sack, despliega un folleto donde se ve uno de los toros montado por sus hijos Valentina, Magdalena y León. Certifica así esa imagen de mansedumbre. “En La Emma y en La Trinidad tenemos alrededor de 120 animales de pédigre y otros 120 nacerán este año en distintas provincias”, augura, mientras le muestra al fotógrafo las imágenes que tomó al amanecer con el lomo blanco por la helada, de la misma vaca que ahora rumea sin inmutarse, echada a pocos metros de la pick up. “Lo central es elegir bien la genética hasta conseguir animales que puedan someterse al uso riguroso, a la carga alta de animales por hectárea. Tratamos de no engañarnos genéticamente.  Esta vaca, madre del ternero Greyman que estábamos esperando, soportó la helada a la intemperie porque está a campo natural, no come ración y, aunque está sumida, se la ve fuerte. Pensamos que la evolución genética tiene que estar pensada para que quien compre el toro lo pueda largar al campo y no tener problemas. A veces la gente se engaña con animales obesos que se muestran en las exposiciones que después no arrojan los resultados esperados”, advierte Ezequiel Sack.
Antes de llegar al corral de la cabaña se ve un alambrado roto. Hacen falta tareas de mantenimiento pero es difícil encontrar gente dispuesta a trabajar en el campo y con el plantel actual de peones se cubre lo más urgente. Pero aún así, cuando el sol del mediodía comienza a calentar, la parrillada que Rodrigo cocinó como al pasar mientras atendía a uno de los toros, comienza a gotear sobre las brazas rojizas. Se impone un alto a un costado de la manga. Un momento de disfrute y de brindis. Por el futuro ganadero. Un futuro de color gris.

Más información: ww.murraygreyargentina.com.ar