“Defendemos estas explotaciones con uñas y dientes” declaró la vicegobernadora de Mendoza al referirse a la autorización que su gobierno le dio a la empresa El Trebol para que haga fracking o fractura hidráulica en pozos que están cerca de Malargüe. El repudio de asociaciones ambientalistas y vecinos de toda la provincia fue unánime. Desde el gobierno no comunicaron qué sustancias química usa la empresa para inyectar agua a gran presión a 2500 metros de profundidad. El fracking contamina acuíferos y napas de aguas subterráneas.

El rachazo popular que causó la autorización para hacer fracking hizo que el gobierno mendocino le bajara el tono al tema los días antes a las elecciones primarias (PASO). Aclaró que el fracking sólo se autorizaba por quince días, y no dijo mucho más. Ahora, con los resultados electorales favorables el gobierno no disimula su objetivo: apostar por el fracking para generar recursos, a costa de contaminar el medio ambiente. Laura Montero, la vicegobernadora, en conferencia de prensa aseguró que “desde el gobierno provincial vamos a defender con unas uñas y dientes, porque los malargüinos y sobre todo la provincia de Mendoza necesita. Hace casi 80 años que la provincia convive con la producción petrolera sin ningún tipo de externalidad negativa que haya dañado severamente al ambiente” Debería aclarar que tampoco en ese lapso se han hecho estudios de impacto ambiental.

El fracking o fractura hidráulica es una técnica que permite la extracción de gas o petróleo del subsuelo de un modo no convencional. Consiste en la perforación de un pozo vertical u horizontal, entubado y cementado, a más de 2500 metros de profundidad, con el objetivo de generar uno o varios canales de elevada permeabilidad a través de la inyección de agua a alta presión, de modo que supere la resistencia de la roca y abra una fractura controlada en el fondo del pozo. Este agua a presión es mezclada con algún material apuntalante y productos químicos. En su paso, contamina las napas de aguas dulces.

Con el aval del estado provincial, el intendente de Malargüe, Jorge Martínez sacó a relucir el guión que la industria extractivista hace repetir a los políticos: “La industria petrolera genera no sólo puestos de trabajo, sino regalías que hemos podido disponer” La zona donde la empresa El Trebol tiene el yacimiento donde practica el fracking está en un lugar muy sensible, existen allí numerosos acuíferos que podrían contaminarse. Estos alimentan al río Salado, uno de los cauces más importantes del país que es la fuente de agua potable de cientos de ciudades aguas abajo.

Para dejar en claro su rechazo, la Asamblea Por los Bienes Comunes de Malargüe , Organización Territorial Malalweche y Autoconvocados por el Trabajo Genuino emitieron un comunicado donde expresan su posición:

“Estamos iniciando acciones judiciales ante estas manifestaciones antidemocráticas e inconstitucionales.

La falta de políticas estructurales no han generado un proyecto de desarrollo a escala local, sustentable y sostenible y constituyen la deuda histórica del extractivismo en Malargüe.

El extractivismo al que hemos sido sometidos a lo largo de décadas, como política de estado de concentración y fuga de nuestras riquezas, se evidencia en la falta trabajo, escasa infraestructura vial, insuficiente diversificación de la matriz productiva, desigual distribución de los servicios públicos e ingresos, necesidades básicas insatisfechas en gran parte de la población.

Los numerosos pasivos ambientales e incidentes que ocurren frecuentemente en estas actividades, demuestran la incapacidad de control por parte del Estado, afectando a los pobladores más desprotegidos, la comunidad en general y el ambiente para las generaciones futuras.

Por lo tanto, responsabilizamos al Estado provincial, por la falta de garantías para llevar adelante un debate previo, serio, participativo y con igualdad en el acceso a la información.

TRABAJO DIGNO, AMBIENTE SANO Y RESPETO A LAS GENERACIONES ACTUALES Y FUTURAS”