Paisajista por excelencia y viajero incansable, las obras de José Roig nos proponen un placentero viaje recorriendo nuestro extenso y rico país, como así también rincones de su España natal. Con una sensibilidad única logra acercarnos en sus telas sus visiones del paisaje y su gente, que plasma con paleta colorida y luminosa.
José Roig nació en Valencia, España, el 17 de febrero de 1898. Estudió en la Academia San Carlos de su ciudad natal, donde recibió las enseñanzas de José Renau y José Garnelo y Alda. Frecuentó posteriormente el taller del genial Joaquín Sorolla, quien influenció en su pintura luminosa y serena de espíritu impresionista.
A los 26 años comenzó a realizar exposiciones, varias de ellas en Barcelona. Cinco años después, en 1929, llegó a nuestro país, que adoptó como propio. Al llegar a la Argentina, José Roig tomó como fuente de inspiración para sus obras los motivos de nuestro país, como paisajes y costumbres. Desde la Quebrada de Humahuaca hasta la Patagonia, pasando por las sierras de Córdoba, las aguas azules del lago Nahuel Huapi, los cerros nevados de Bariloche, el Litoral, la llanura y la montaña… y en todos la presencia, visible o no, del hombre.
En el noroeste se sintió atraído por las ceremonias de sus habitantes, como el “misachico”. Casi la totalidad de las familias nativas son poseedoras de imágenes de la virgen María o de santos de su devoción. Llegada la fecha de su festividad, cumplen el largo y desolado caminar en procesión rumbo al pueblo para hacerle rezar una misa en acción de gracia. Preside la marcha un hombre tocando su tamboril, luego los promesantes con la imagen conducida en andas por cuatro personas y por último el resto de fieles.
A Villa del Totoral, en el norte cordobés, Roig viajaba con frecuencia, a visitar a su colega y amigo Octavio Pinto, y juntos ponían el caballete frente a sierras y represas, para pintar al aire libre. En 1938 realizó su primera exposición individual en Argentina, a la que continuaron muchísimas más. Participó también en numerosas ocasiones en salones y concursos provinciales y municipales.
En 1961 viajó por diversas regiones de España y realizó varias muestras de paisajes argentinos. A su regreso nos ofreció los wwwimonios de paisajes y costumbres de la península, que supo recoger con fidelidad.
José Roig falleció el 29 de septiembre de 1968, en Firmat, provincia de Santa Fe, donde se había radicado los últimos años de su vida. Su pintura fue luminosa, serena y fiel a los temas que le servían de inspiración, y Roig aplicó a su visión de la realidad un oficio seguro y metódico. Hombre bondadoso y trabajador, supo disfrutar de sólidas amistades y valiosas críticas. “Cada una de sus telas son siempre una revelación. En la ostentosa plenitud de las horas doradas por el sol mediterráneo, en el poético refugio de las capillas coloniales, en los caprichosos contraluces serranos, en la nostalgia de las calles desiertas, no hay dificultad para el artista que conoce el objetivo de su misión y que avanza seguro por un camino libre de prejuicios. De ahí el valor de este pintor que se destaca entre nosotros, como paisajista de valores indiscutibles…”, expresó el crítico Fernán Félix de Amador.