Pablo Lobato tiene 46 años, hizo el secundario en el Colegio Nacional de Trelew (Chubut) y cuando finalizó se fue a estudiar diseño gráfico a La Plata, siempre le gustó la ilustración y desde niño mientras sus amigos jugaban a la pelota, él se pasaba las horas haciendo retratos. Su talento trascendió nuestras fronteras haciendo que Prince se interesara en su trabajo, comprándole un retrato que usó en el último concierto que dio en vida.

“Dibujé desde chico.. Cuando vivía en Trelew mis viejos compraban el diario La Nación los domingos y entonces yo copiaba las caricaturas que salían en el diario. Recuerdo que la primera que hice fue la de le Menotti, a la gente le encantó el dibujo. Tenía 9 años.” Desde entonces se dedicó a perfeccionar su arte, que tiene mucho de autodidacta.

En La Plata, una ciudad tan diferente a su patagónica Trelew, con movimiento cultural propio y diverso, encontró un ambiente apropiado para desarrollar su don. “Yo estudié Diseño Gráfico. Me gradué y trabajé de diseñador gráfico, pero siempre fui un ilustrador”, reconoce este artista del lápiz que se ha convertido en un artista con renombre internacional.

Lo que más llama la atención es la ténica con la que realiza sus obras, principalmente retratos. “Yo empiezo a dibujar al viejo estilo. Lápiz y papel y nada más. Y cuando logro el parecido lo vuelco a la computadora y es ahí cuando empieza a aparecer la geometría. Es al revés del proceso que a uno le enseñaron cuando empezó a dibujar. En los talleres y en la Universidad te enseñan a dibujar en base a figuras geométricas. Yo descubro figuras geométricas en un dibujo hecho a mano alzada”.

Pronto, su estilo se hizo original, aunque reconoce influencias de Emilio Pettorutti, David Cowles, Brodner, Trenholm, Albert Hirschfeld y Hermenegildo Sábat. Genios del mundo de las artes plásticas y de la ilustración que han forjado y guiado el camino de Lobato. Cuando alguien hace algo original, genera un brillo propio que inevitablemente trasciende las fronteras del pago chico.

“Cada caricaturista –define Pablo-  tiene su modo de ver y representar los rostros. El mío es sólo uno más. Lo que intento hacer (a veces lo logro y a veces no) es mostrar la personalidad del retratado antes que sus características físicas. No importa demasiado que la curva de la nariz sea exacta, importa más el brillo en los ojos o la expresión de la boca, captar ese gesto que caracteriza al individuo. Eso es el ideal, la caricatura va a ser buena si se logra eso, esté hecha con acuarelas, vectores, pintura digital o lápiz. Otro de mis objetivos es que el resultado sea un bello dibujo, no sacrificar la estética por el parecido”

En 2003 publiqué una página web y conseguí un contrato con una representante de ilustradores de Canadá. A partir de allí, empecé a tener trabajos de ilustrador para afuera” recuerda Lobato. En poco tiempo el mercado del norte lo reconoció y publicó en revistas y diarios de renombre como Rolling Stone, Texas Monthly, TV Guide, Boston Globe, Time y New York Daily News. “Después de muchos años de publicar en medios del exterior, finalmente comencé a publicar en Argentina”

Sus retratos, principalmente, han logrado una gran repercusión en el mundo. La historia que más se ha difundido fue el que le hizo a Prince. “Hace 15 años yo dibujé a Prince. No fue un trabajo, lo dibujé porque tenía ganas. Un par de años después, me llama un diario de Minneapolis (EE.UU.) que tenían una nota y necesitaban un dibujo de Prince. Lo publicaron y dos semanas después me llama la gente con la que yo trabajo en Canadá, diciéndome que la había llamado el representante de Prince, que le había gustado el dibujo y lo quería comprar. Así es que los derechos de ese dibujo le pertenecen a Prince. En 2007 yo estaba entusiasmadísimo. Pensé que mi dibujo iba a estar en el próximo disco de Prince. Cuando ocurrió lo de su muerte me llegaron imágenes de uno de sus últimos conciertos y Prince está tocando el piano con mi dibujo proyectado de fondo sobre el escenario

Prince por Pablo Lobato:

Pablo Lobato: