Por Leandro Vesco – Fuente: Diario El Tiempo

Considerada por muchos especialistas como el alimento del futuro, la quinua es un cultivo ancestral con alto valor nutritivo, propiedades funcionales y valor agregado en origen. Esto plantea numerosos desafíos que, gracias al aporte del INTA, serán más fáciles afrontar. Es que los técnicos del INTA Jujuy obtuvieron cuatro genotipos con tolerancia a factores ambientales adversos y altos rendimientos. Lo presentaron en el V Congreso Mundial de Quinua que se realizó días atrás en Jujuy.

De acuerdo con Darío Castro –técnico del INTA Abra Pampa, Jujuy– existe una demanda creciente de quinua en el mundo debido a sus propiedades funcionales y nutricionales, por lo que resulta “fundamental” generar tecnología que posibilite su expansión en el país. “Una de las principales limitantes era la falta de semillas”, argumentó. En este sentido, Castro explicó que el objetivo era obtener materiales de propagación de origen nacional y de calidad certificada. “Con esta meta, hace tres años, comenzamos a trabajar en una serie de ensayos multiambientales con diversas poblaciones de las 47 accesiones conservadas en el Banco de Germoplasma del NOA, del INTA Salta”, detalló.

Así, mediante un esquema de producción convencional con riego complementario por goteo, se caracterizaron agronómicamente genotipos seleccionados de cuatro poblaciones de quinoa del NOA: BNOA00004, BNOA00016, BNOA00023 y BNOA00026. “Estas poblaciones reflejan precocidad, al tiempo que toleran factores ambientales adversos y definen un rendimiento superior para los estándares de la zona: 3.076 kilos por hectárea”, indicó Castro quien, además, aseguró que “estarán disponibles para la próxima campaña, que comienza en octubre”.

Se trata de cuatro genotipos con tolerancia a factores ambientales adversos y altos rendimientos, que estarán disponibles para la próxima campaña. Por tratarse de un cultivo nativo íntimamente vinculado con los conocimientos ancestrales y la historia de la región, la quinua es una práctica productiva muy arraigada en el NOA con grandes oportunidades para la agricultura familiar y para la pequeña producción.

Se trata de un grano andino sin gluten y con alta calidad de proteínas, calcio, fósforo, hierro y magnesio. El grano se consume de manera similar al arroz o molido en harinas. Además, tiene con gran adaptabilidad al medio, tolerancia a la escasez de agua y resistencia a enfermedades. Si bien, en la Argentina, aún se trata de una producción incipiente y de autoconsumo, cuyo manejo se realiza manualmente y con escasa tecnificación, tecnologías e innovaciones como las desarrolladas por el INTA permiten impulsar esta actividad con grandes perspectivas económicas.