A pesar que los tiempos cambiaron debido a la crisis económica que atraviesa nuestro país, el gobierno ya no pone como prioridad la instalación de la quinta central nuclear que se iba a hacer en Sierra Grande. El Intendente de esta localidad rionegrina, y con una ley que prohíbe la actividad nuclear en toda la provincia, se reunió con el Ministro de Energía Juan José Aranguren para intentar llevar -de cualquier manera- la planta contaminante a su ciudad.

Nelson Irribarren, el jefe comunal de Sierra Grande, viajó a Buenos Aires acompañado por el diputado nacional por Río Negro, Sergio Wisky, para entrevistarse con Aranguren. La Nación decidió enfriar la instalación de la central nuclear al tener problemas con la financiación, que vendría desde China. El año para retomar el tema está fijado en el 2020. Ansioso por instalar la planta en su localidad, Irribarren le comunicó al titular de Energía que este nuevo plazo lo ayuda a ganar tiempo para tratar de buscar alguna forma legal para cambiar la ley antinuclear que se promulgó en Río Negro el año pasado.

“La postergación va a nuestro favor porque, por ejemplo, tenemos que responder a la Fiscalía de Estado en estas horas por nuestra presentación de inconstitucionalidad de la ley antinuclear”, comentó al diario Río Negro el Intendente.

El gobierno de Río Negro fue partidario de la energía nuclear hasta que se chocó con el rechazo popular que se materealizó con marchas en toda la provincia. Fue tan grande la movilización popular que se hizo sentir en las urnas en las elecciones Paso de 2017. La ciudadanía eligió castigar al oficialismo con una derrota que obligó al gobernador  Alberto Weretilneck en promulgar una ley que prohibiera la instalación de una planta nuclear en la provincia.