Con el objetivo de que hospitales y centros de atención puedan contar con una mayor disponibilidad de respiradores para atender casos críticos, el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) viene trabajando desde el inicio del aislamiento social, preventivo y obligatorio en el desarrollo de un equipo respirador alternativo – en base a un proyecto propuesto originalmente por el Massachussets Institute of Technology (MIT) –, que ya se encuentra en la última fase de ensayos y presentación, demostrando un gran nivel de avance en el trabajo de articulación.

El proyecto se basa en la automatización de una bolsa de ventilación manual -comúnmente conocida como AMBU – por su nombre en inglés, Airway Mask Bag Unit- un dispositivo que los hospitales utilizan como apoyo respiratorio en situaciones de emergencia. Se trata de un sistema simple, que emplea un motor para accionar un mecanismo que comprime la bolsa de ventilación manual, en el que los parámetros ventilatorios que se controlan son la frecuencia respiratoria, la presión inspiratoria, el tiempo inspiratorio y la presión positiva al final de la expiración. Todo elemento en contacto con los gases del paciente es de grado médico y permite la colocación de sistemas de filtros HEPA entre el tubo traqueal y el dispositivo, de forma que el aire exhalado por el paciente esté libre de COVID-19.

“Estamos en la instancia final de hacer todos los ensayos pertinentes de eficacia y seguridad que requiere cualquier equipamiento médico y la idea es que en las próximas dos semanas podamos tener listo el equipo final con toda la documentación para ser aprobado por Anmat, describió a Télam Rubén Geneyro, presidente del organismo.

Y continuó: “Se trata de un equipo simple que no sería para casos tan extremos de terapia y se utiliza menor cantidad de tiempo que lo que se usa un respirador de alta tecnología, es decir, es un complemento para que llegado el caso de que se presente un pico de la pandemia, haya una alternativa más“.

respirador inti

Geneyro destacó que “para lograr este producto en 55 días se hizo un trabajo de articulación muy fuerte con un grupo de empresas pymes vinculadas desde hace muchos años al INTI y un consorcio del área de defensa donde está Fabricaciones Militares, el Instituto de Investigaciones Científicas y Técnicas para la Defensa (Citedef) y la Facultad de Ingeniería del Ejército”.

El prototipo de este ventilador superó ya el protocolo establecido por los profesionales de la salud en la Asociación de Anestesia Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (Aaarba) en cuanto a las prestaciones mínimas de eficacia.

Además, el proyecto fue seleccionado por la Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación, en el marco de su convocatoria a proyectos asociativos (FIT Covid19), para recibir un aporte no reembolsable superior a $12 millones (con una inversión de contraparte de $7,6 millones) a los efectos de finalizar el desarrollo y comenzar con la fabricación a escala.

“En un momento pico de la pandemia, que esperemos que no suceda, este ventilador podría complementar las alternativas que tenga el sistema de salud para poder atender a la mayor cantidad de pacientes posibles en las distintas instancias de gravedad”, sostuvo Geneyro.

Finalmente, el funcionario subrayó “la importancia de la articulación público privada” y “que el sistema científico-tecnológico argentino, que fue tan castigado en los últimos años pero sobre todo en la gestión anterior, ha tenido una enorme capacidad de respuesta frente a la pandemia gracias al compromiso de los profesionales y trabajadoras y trabajadores de cada una de las instituciones”.