Un equipo de especialistas del Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) capacitará a cooperativistas del Programa Argentina Trabaja para que puedan montar, operar y mantener plantas móviles capaces de remover el arsénico del agua para consumo, y los prototipos resultantes serán los primeros creados en el país.

El INTI lanzó un modelo de intervención destinado a abordar la problemática en distintos escenarios. Una de las soluciones es una planta modular para abatimiento de arsénico, diseñada por un equipo multidisciplinario para abastecer poblaciones de hasta 500 habitantes, que permite procesar cinco litros diarios de agua libre de arsénico por persona, destinada a ingesta y preparación de alimentos.

Los primeros prototipos comenzarán a construirse en los próximos meses en el Polo Productivo Ezeiza, ubicado en la provincia de Buenos Aires, donde el Ministerio de Desarrollo de la Nación cuenta con talleres de herrería, carpintería y electricidad.

La planta funciona a partir de energía eléctrica 220 w, es semiautomática y la tecnología que utiliza para el tratamiento del agua es coagulación – filtración, método que presenta un bajo consumo eléctrico y genera menos residuos que otras tecnologías. El espacio necesario para su instalación es 3 m de largo, 2 m de ancho y 3,5 m de profundidad.

Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Argentina encabeza la lista de países con altos niveles de arsénico en reservas subterráneas, junto con Bangladesh, Chile, China, India, México y Estados Unidos.

La región del país afectada es una de las más extensas del mundo y comprende parte de las provincias de Córdoba, La Pampa, Santiago del Estero, San Luis, Santa Fe, Buenos Aires, Chaco, Formosa, Salta, Jujuy, Tucumán, La Rioja, San Juan y Mendoza. El origen de la contaminación natural con arsénico en las aguas subterráneas se debe a la actividad volcánica de la cordillera de Los Andes.

Remover esta sustancia de las aguas subterráneas empleadas para consumo de modo tal que cumplan con la regulación del Código Alimentario Argentino (CAA) que establece un máximo de 0,01 mg/L representa un gran desafío para los sistemas de tratamiento.

El problema más representativo del los efectos del arsénico sobre la salud es el Hidroarsenicismo Crónico Regional Endémico (HACRE). Esta enfermedad se caracteriza por presentar lesiones en la piel y alteraciones sistémicas cancerosas y no cancerosas.