Hace unas semanas atrás se halló el fuselaje de un avión que se creía perdido desde 1964, el hecho pudo ser posible porque las aguas del lago Colhué Huapi que antes lo cubrían hoy ya no están más. El cauce de este lago está bajando y en 20 años perdió casi la mitad de su extensión.
 
El Lago Colhué Huapi se halla en la provincia de Chubut, cerco de la localidad Sarmiento, en un accidente geográfico llamado gran bajo de Sarmiento y el cambio climático y el mal manejo de de su agua está haciendo secar su cauce. Según un estudio hecho por el Inta Chubut, se informó que en 1996 el lago tenía una extensión de 55.312 hectáreas y hoy solo tiene 21.431, pero en un período del 2015 llegó a tener sólo 19.845. La situación es preocupante, no sólo en el aspecto medioambiental, sino para los productores de esta zona que poco a poco se quedan si su histórica fuente de agua. La erosión está arrasando con todo a su paso.
 
La sequía que afecta la zona y la pérdida de agua en el lago tiene como directa consecuencia las pasturas, al no haber pasto, las ovejas no tienen alimento o si lo tienen es de baja calidad nutritiva y se va desmejorando su lana y dientes. Los productores sólo ven médanos en donde antes había valles verdes y algunos piensan en el éxodo hacia otras regiones donde poder desarrollar sus actividades.
 
El informe del INTA se llama “Variaciones del Lago Colhué Huapi mediante sensores remotos y su relación con las precipitaciones“, que elaboró el Grupo Gestión Ambiental de la Estación Experimental del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), sede Chubut. El estudio comprueba que el lago está perdiendo agua aunque se registren lluvias. La cuenca está cambiando, y el cambio se está notando rápido. 
 
La cuenca, además del lago Colhué Huapi, contiene al Lago Musters, donde se extrae el agua que se consume en Sarmiento, Comodoro Rivadavia, Rada Tilly y Caleta Olivia. La sequía afecta también a este espejo de agua por lo que el escenario preocupa. Erica Margarita Llanos, licenciada en Geografía de la Universidad Nacional de la Patagonia, quien trabaja para el INTA asegura que desde hace años se nota una importante degradación de tierras y crecimiento de la erosión en Sarmiento.
 
La especialista explica: “Desde la década del 2000 venimos comparando imágenes satelitales, analizando la erosión eólica e hídrica. El trabajo nos permitió ver cómo ha ido disminuyendo el cuerpo de agua en el lago. Empezamos a ver que el descenso no estaba asociado a las precipitaciones, entonces pensamos ¿qué otro factor está generando la disminución? Los médanos en el lago Colhué Huapi van avanzando tres o cuatro kilómetros por año, eso significa que esa masa de arena en movimiento tapa casas, rutas y lo que está en su camino, porque el lago se seca, quedan los elementos finos expuestos y se comienzan a volar con el viento”, explica Llanos.
 
Héctor Martínez es un productor de la zona, y vive allí de toda la vida y reconoce: “Es uno de los años más complicados, es triste verlo, los productores están dejando muchos campos por el polvo. Esto hace que muchos tengan menos hacienda y después tengan que dejar el establecimiento, porque no es rentable tener un campo ovino. Los que seguimos es porque lo complementamos”, explica y completa: “Es cierto que el lago siempre tuvo su variante, había años que parecía que se secaba, pero teníamos toda la costa con agua y hoy es todo tierra. Había partes que tenían 9 o 10 metros, y hoy está seco. La misma tierra emparejó todo como una gran pampa”
 
Otro productor de apellido Cleland comenta que los médanos ya están a diez kilómetros de Sarmiento “Hay días que no ves el capot de la camioneta”, advierte. “Una de las cosas que siempre se pidió es la construcción de un muro. Es una forma de retener esa agua que se pierde y también ayudar al microclima porque si generamos con la acumulación tres espejos de agua mejoraría incluso la evaporación, generando más lluvia”, expresa Cleland.
 
La especialista del INTA coincide con el productor. “Hay productores que no tienen más animales, hay otros que los tienen que salir a buscar en otros campos porque ya no se quedan por falta de alimento y falta de agua”, describió. Los vecinos del lugar estan siendo wwwigos de la transformación de una zona húmeda y pantanosa, como lo era antes a un área seca y desértica. Otro de los productores afectados es Eduardo Coombes, quien explica las posibles causas del estado del lago:  “Todas las estancias han hecho sus canales, también los petroleras sacan agua del lago. Es medio triste el panorama, esperemos que alguien busque la solución, si no vamos a esperar la muerte porque va todo desapareciendo de a poco“, sentenció.
 
Era un lugar hermoso, nosotros pescábamos y no quedó nada. Todo esto es muy malo, en los días de viento es terrible. El otro día me volví porque no se ve nada a diez metros. Toda la parte este del lago es muy complicada, e incluso para Comodoro” Todos saben que hay que hacer algo pronto, pero mientras los estancieros y los petroleros miren para otro lado, la única culpable, dirán, será la naturaleza. Así es como desaparecen los pueblos, por la codicia de pocos.