Alguna vez alguien lo escribió en una pared: “Todos cuidan el medio ambiente, pero se olvidan de la otra mitad”. El grafitti intentaba ser gracioso hasta que uno comprobó que funcionaba como un presagio de que el cambio climático, operado por la mano del hombre que se lleva puesta la naturaleza en pos del progreso, ya está entre nosotros desde hace años.

Para saldar esa distancia e intentar curar las heridas provocadas al planeta, se celebra el 5 de junio el día mundial del medio ambiente. “El Día Mundial del Medio Ambiente nos encuentra, una vez más, a la espera de la correcta aplicación de la Ley de Glaciares, aprobada en 2010 y bastardeada desde entonces”, denunció la ONG Greenpeace en un comunicado de prensa.

En ese mismo comunicado, aprovechó para aportar números escalofriantes: para producir un gramo de oro se necesitaran 380 litros de agua, dos litros de gasoil, 1,1 kilogramos de explosivos y 850 gramos de cianuro de sodio; y que cerca del 90 por ciento de ese oro se destina a joyería y al sector financiero.

Por eso, este 5 de junio es un día de lucha por la preservación. Y ese es un partido que jugamos todos, porque las fuentes tradicionales de energía empiezan a encontrarse con la realidad de la escasez y en eso los individuos somos fundamentales, sobre todo con el cuidado del agua y de la electricidad.

Aunque sólo el 10 por ciento del agua potable se usa en el consumo doméstico, el 65 la ocupe la producción agropecuaria y el 25 la industria, es fácil concluir en que no hay -al menos en Buenos Aires, donde no se castiga su derroche- una real consciencia de su buen uso, ni aun sabiendo que apenas el 1 por ciento del agua del mundo es dulce.

En fin, un día para pensar y repensar. Pero también un día para hacer. Y para no olvidarse nunca que Pachamama significa Madre Tierra.