Los techos de las estaciones Obelisco Sur y Norte del Metrobus de la Avenida 9 de Julio, ya cuentan con 328 paneles solares que generarán aproximadamente 110.000 kWh de energía limpia por año, la cual se inyectará a la red eléctrica de la Ciudad de Buenos Aires, un equivale al consumo de 193 hogares.

Dichas estaciones son las primeras de la prueba piloto que está realizando el gobierno porteño y que, en caso de obtener resultados positivos, se extenderá en los próximos meses a los otros 17 paradores de la traza del Metrobus sobre la 9 de Julio e, inclusive, a otros carriles exclusivos como el de la Avenida Cabildo.

Con una vida útil de 30 años, estos paneles ocupan unos 400 metros lineales sobre ambos refugios, y son de doble vidrio (lo cual permite el paso de la luz).

“Estamos muy pendientes de las innovaciones en las grandes ciudades para poder adaptarnos y ser una ciudad moderna. Hoy nuestra gran preocupación en mejorar la calidad de vida de los vecinos, por eso trabajamos con la última tecnología que nos permite generar energía y lograr espacios sustentables”, expresó Eduardo Macchiavelli, ministro de Ambiente y Espacio Público porteño, a cargo de los trabajos.

La instalación de los paneles requirió una inversión de 3.156.698 pesos por parador -incluyendo los repuestos para la vida útil del funcionamiento de 30 años- y estuvo a cargo de la empresa Sustentator Energías Renovables.

Una vez que comiencen a funcionar, los paneles de la 9 de Julio aportarán 78kW (kilowatts) de potencia nominal al tendido eléctrico y se transformarán en la instalación de energías solar más importante de la Ciudad, superando a la que hoy funciona en el Ministerio de Ciencia y Tecnología, que aporta 40kW.

Pese a que es una producción energética pequeña en comparación con el consumo de toda la ciudad, desde la cartera de Ambiente aseguran que forma parte de un “camino hacia una ciudad más sustentable” y una “oportunidad de ser paulatinamente generadora de energía, evitando pérdidas en transporte desde las grandes centrales eléctricas”.

Se calcula que la instalación evitará la emisión de 44 toneladas anuales de CO2 -producto de la combustión de gas para la generación de energía- lo que equivale a quitar durante 276 automóviles de circulación durante un año, al consumo de 557.000 litros de gasolina o a reemplazar más de 46.000 bombitas incandescentes por LED.

Sobre este último punto, Buenos Aires se encamina a transformarse a principios de 2019 en la primera ciudad del mundo en tener el 100 por ciento de su iluminación pública con tecnología LED, lo que supondría un ahorro de más del 50% en iluminación callejera y del 30% en gastos de mantenimiento.

La semana pasada se instaló la luminaria pública de LED número 100.000 de la Ciudad, lo que quiere decir se reemplazó casi el 80% de las viejas lámparas de sodio, con las que logrará reducir 75 GWh el consumo eléctrico anual hasta 2030, suficiente para abastecer a casi 17.000 familias promedio de forma permanentemente.