Aunque científicos, médicos, periodistas e innumerables voces nacionales e internacionales ya advirtieron que el glifosato…

> Afecta la biodiversidad de los bosques nativos.
> Está generando sus propias malezas.
> Se acumula en los campos argentinos
> Vuelve impermeables los suelos.
> Se concentra en los sedimentos de la cuenca del río Paraná.
> Puede ocasionar efectos irreversibles en el sistema nervioso.
> Puede causar cáncer.
> Puede impedir el desarrollo embrionario y fetal.
> Está presente en nuestros alimentos, en helados, en vinos de California, en cervezas alemanas, en alimentos del desayuno en Estados Unidos, en miel uruguaya.
> Está presente en nuestra sangre.
> Está presente en algodón, gasas, tampones, y pañales.
> Enferma a los habitantes de los ´pueblos fumigados‘, a las escuelas rurales.
> Es objeto de estudio de más de 665 investigaciones científicas que demuestran el daño que este herbicida ocasiona a la salud.

… el nuevo Ministro de Agroindustria de la Nación, Luis Miguel Etchevehere, realizó absurdas declaraciones al medio Telediario, al referirse a este veneno que utiliza la agricultura argentina para eliminar malezas en cultivos genéticamente modificados como la soja: “El glifosato bien aplicado es inocuo. Se desactiva cuando toca el suelo”.

En junio del año pasado, 106 premios Nobel dijeron que el glifosato en sí mismo no causa ningún tipo de daño a la salud humana“, expresó, decidiendo ignorar toda la información que evidencia el daño que este herbicida ocasiona a nuestra salud, a nuestros alimentos y al medio ambiente. Y resulta inevitable recordar las memorables palabras del actual Ministro de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, quien aseguró años atrás que el daño que puede causar el glifosato es equivalente al que puede ocasionar “agua con sal”.

Vamos a continuar con las políticas que está llevando adelante la Argentina, de buenas prácticas en las aplicaciones. Incluso, la palabra agrotóxico es un poco agresiva”, manifestó Etchevehere, quien prefiere el eufemismo “fitosanitario”, para seguir negando la verdadera agresión, que es la que reciben los habitantes de los pueblos fumigados, donde abundan los casos de enfermedades respiratorias, alergias, malformaciones congénitas, abortos espontáneos y casos de cáncer, como consecuencia de estar en contacto con el glifosato y otros venenos.

“Son productos fitosanitarios que se utilizan para mejorar la producción ni más ni menos que de alimentos, expresó el Ministro, mientras la contaminación con glifosato se expande en toneladas.

Por Matilde Moyano