Se trata del cráneo y el esqueleto casi completo perteneciente a una niña del pueblo Nivacle que murió en Resistencia, Chaco en 1887, y sus restos fueron desenterrados, traídos al museo y clasificados como “Esqueleto 1775, india chunupí”.

Los restos serán enterrados en la Comunidad de San José de Río Muerto, entre la provincia de Formosa y Salta. Se realizará una ceremonia que incluye danzas, cantos tradicionales y una procesión que acompañará los restos hasta su descanso final.

El Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo, de la UNLP, aprobó la restitución y resolvió que los restos de la niña sean entregados a su pueblo el 4 de junio, en un acto en el museo platense en el que estarán presentes la vicedecana Clara Paleo, la directora del museo, Analía Lanteri.

Los Nivaclé habitaban la región del Gran Chaco, hasta que fueron víctimas de la denominada “Campaña del Desierto Verde”, cuando se los persiguió para apropiarse de sus tierras, pero aunque ellos resistieron fueron quedando arrinconados entre las fronteras de Argentina, Paraguay y Bolivia.

En Formosa actualmente hay 5 comunidades Nivaclé, con más de 500 integrantes, quienes mayoritariamente mantienen su lengua y sus costumbres.

El referente de la Comunidad del Algarrobal y de la Organización de Comunidades Nivaclé (OCN), Eulogio Corbalán, en nombre de las cinco comunidades formoseñas, reclamó la restitución de la niña al enterarse que estaba en el museo platense.

La antropóloga de la Facultad de Ciencias Naturales Victoria Homberger resaltó que “pese a las dificultades, damos inicio a un nuevo año de restituciones. En el marco de esta política de reparación histórica nuestra facultad y universidad tenemos grandes desafíos y responsabilidades por delante, con y para los pueblos en general y en particular para los pueblos originarios por el genocidio al que fueron sometidos”.

Joyce Barboza, investigadora colombiana que realiza un doctorado en antropología social sobre las memorias territoriales del pueblo Nivaclé con una beca del Conicet, explicó a Télam que “los Nivaclé eran cazadores recolectores, vivían de la pesca y habitaban en aldeas en la zona del Gran Chaco, que en aquella época abarcaba parte de Argentina, Bolivia y Paraguay”.

“Con esta restitución de los restos de una niña “o nivaché” como les dicen los nivaclé a las mujeres, este pueblo recuperará parte de su memoria y le dará mayor sentido a los recuerdos a esos hechos violentos, como fue el genocidio padecido, que fue transmitido de manera oral”, destacó Barboza.