Texto y Fotos: Leandro Vesco

Gardey es un pueblo de 600 habitantes a pocos kilómetros de Tandil, de profunda tradición campera, en las instalaciones del histórico almacén de ramos generales Vulcano se halla el Museo Malvinas, el resultado de un trabajo único de Santiago Calvo, quien durante 35 años ha logrado reunir más de 500 objetos relacionados con la Guerra de Malvinas, especialmente se destacan recuerdos de los soldados caídos.

Santiago Calvo tenía 32 años cuando Argentina entró en guerra con Inglaterra. Desde el primer día supo que este hecho le marcaría la vida para siempre: tanto fue que llegó a escribir una carta al Ministerio de Defensa para ofrecerse como voluntario pero jamás tuvo respuesta, pero siguió el conflicto como si de estuviera allí y en su Tandil natal decidió comenzar a diseñar un escudo emocional que luego se transformó en el Museo que hoy moviliza a todo Gardey y que constituye uno de los atractivos turísticos de esta hermosa localidad que se asienta en uno de los valles de la serranía tandilense.

Entrevistamos a Santiago en su Museo, orgulloso de haber hallado un lugar para exponer su impresionante y conmovedora colección sobre Malvinas. “Durante muchos años la tuve en forma itinerante, en mi casa, pero un día que vine a almorzar al Almacén Vulcano, su dueño Germán Christensen, me dijo que me ofrecía las habitaciones al fondo y no lo dudé ni un minuto” Hubo que reciclar estos espacios y recibió la ayuda de voluntarios del pueblo y del Delegado, todos ayudaron para poner el valor la colección de Santiago.

Entrar al Museo es una experiencia en donde el corazón no puede contener la emoción. Hay reliquias de un alto valor histórico. Santiago nos cuenta: “Tengo el bastón de mando del Capitán Giachino, que fue el primer muerto en Malvinas. El desembarco en Puerto Argentino fue el 2 de Abril gracias a los trabajos de los buzos tácticos que previamente marcaron la playa. La operación se llamó Rosario, una vez en tierra firme un grupo se va al aeropuerto y otro a la casa del Gobernador, allí es donde se tomaba posesión oficial de las islas, junto a él estaban 60 marines. Pero las órdenes de nuestros soldados eran no ocasionar ni un resguño a los británicos, se tenía la idea de que si se tomaban las Islas en forma pacífica la comunidad internacional no iba a actuar en contra, y así fue que después de un largo rato de querer entrar a la casa disparando a las ventanas y a lugares neutros, el capitán Giachino decide entrar él solo y hacerles frente a los marines, en la acción cae, siendo el primer soldado muerto en la isla, se murió desconociendo que unas horas más tarde los ingleses se rendían

Las fotos y recuerdos que se exhiben en el Museo muestran el lado humano del conflicto, cada uno de los más de 500 objetos, aunque más no sea una taza con turba de las islas, cuenta una historia. Cada historia son las páginas de la vida de soldados que perdieron la vida allí o en el mejor de los casos, que regresaron con vida y decidieron entregarle en custodia a Santiago esos bienes materiales que huelen a fin del mundo y a una guerra inexplicable que llenó de dolor a varias generaciones. “Tengo por ejemplo el casco original del piloto Julio Pérez Roca que fue el primero en divisar las balsas de los náufragos del Belgrano, por el microfono de este casco se comunicaron por primera vez las coordenadas del lugar en donde se hundió el Crucero”, cuenta emocionado Santiago, al lado se pueden ver mapas con anotaciones de pilotos, el lugar de la mancha de aceite que dejó y los puntos que fijaban la presencia de sobrevivientes de la mayor tragedia naval de nuestra historia.

Santiago Calvo puede estar toda su vida relatando historias de Malvinas, su Museo es un punto cardinal que él no quiere perder. “Tengo una reliquia de la Vuelta de Obligado a la entrada y los chicos de las escuelas cuando entran me preguntan qué fue la Vuelta de Obligado, siempre me pregunto: y si dentro de cuarenta años hacen la misma pregunta, pero por Malvinas. Por eso tengo este museo. No tenemos que olvidar, tenemos que seguir reclamando, en paz, pero esas islas son nuestras” Hace unos días atrás el Museo quedó formalmente inaugurado, los amigos de Santiago, esas personas que nunca aparecen en las fotos, dejaron el lugar impecable y hasta hicieron una plazoleta con un mástil, los nietos de Santiago izaron nuestra bandera. “Yo hago eso por ellos, que son los continuadores de este Museo

A un costado de las sierras de Tandil, en un rincón de un legendario almacén de ramos generales, en un pueblo de casas bajas y veredas arboladas, con vecinos que hacen sus compras saludándose unos a otros, Santiago Calvo creó un santuario donde están guardados los recuerdos más emotivos de una guerra que le costó la vida a 649 soldados argentinos, el espíritu de todos ellos descansa en paz en el Museo de Malvinas de Gardey.

E mail de contacto del Museo: turismoruraltandil@gmail.com