Por Matilde Moyano

La Madre Tierra nos brinda todo eso a través de lo cual nos nutrimos, y el mes de agosto nos ofrece una oportunidad para agradecer. Arraigada principalmente en las provincias del noroeste argentino (NOA), la costumbre ancestral de honrar a la Pachamama se celebra en todo el país.

En el Museo Histórico Provincial Guillermo E. Hudson, en un entorno de inmenso valor ecológico donde se ubica la casa natal del escritor naturalista, la Fiesta de la Pachamama se realiza desde hace 25 años.

El mismo pozo, que representa la boca de la madre tierra, fue abierto una vez más para brindar las ofrendas el pasado 4 de agosto. De la mano de la jujeña Elena Flores de Anachure, como todos los años se honró a la Pachamama en el marco de un evento que contó con presentaciones musicales, feria de artesanos y productores agroecológicos.

Hojas de coca, locro, guiso de mondongo, yerba mate, fruta, chicha, vino y cigarrillos fueron solo algunas de las ofrendas a la Madre Tierra, adornada con serpentinas y papel picado en esta ocasión especial.

Encabezar este ritual es una gran responsabilidad. En diálogo con El Federal, Elena, a cargo de la ceremonia con la asistencia de otra jujeña, Matilde Zerpa, expresó: Para mí es grandioso porque yo lo hago en homenaje a mis abuelos. Ellos hacían la Pachamama. La Tierra es sagrada.”

Cuando era joven, Elena hacía el ritual sola en su casa y, más adelante, con su marido y sus hijos. Hasta que decidió compartirlo con todo el mundo: “Primero, la vida es con uno mismo, uno tiene que estar bien. Yo si no estuviera bien no podría hacer esto”, aseguró y continuó:Un día dije, ‘no voy a ir a ninguna Pachamama que me inviten, la voy a hacer yo y voy a mostrar cómo es’”. Y así fue como el director del museo, Aníbal Rubén Ravera, le brindó el espacio.

Que te toque algo de la tierra es una responsabilidad enorme. No es casual que vos estés acá, prestale atención a la vida, algo hay para vos. Siempre.”, concluyó con sabiduría la maestra ceremonial.