“Hay que aprender a soñar”. Parece una frase del histórico Mayo Francés, pero sale de la boca de Maxi, un pibe que sabe que los límites están hechos sólo para cruzarlos: es el campeón sudamericano de natación en la categoría 50 metros pecho Swimming Breakstroke 2 y está a cuatro segundos (¡cuatro!) de clasificar para los Juegos Paraolímpicos Río de Janeiro 2016. Lo que no dijimos hasta aquí es que maxi nació con agenesia de miembros inferiores y superior derecho y escoliosis congénita. Empezó a nadar cuando tenía meses, por recomendación de los médicos del Garrahan, el hospital del que dice: “Es mi casa”. 

“Gracias a ellos hoy soy la persona que soy”, agradece Maxi a los médicos que incentivaron la actividad física como parte fundamental de su tratamiento. Hoy es récord sudamericano en natación. Y lo es porque piensa esto: “Yo creo que todo en la vida se puede si uno se lo propone. Hay que aprender a soñar y hay que ponerse objetivos. Trabajando, con esfuerzo y sacrificio, todo se logra”, afirma Maxi con una sonrisa tan grande como su cara y luego explica su método: objetivos a corto y a largo plazo. Ahora entrena pensando en una competencia en Mar del Plata a fin de año, un torneo convencional donde compite contra su propia marca.
 
Pero el sueño -“que no es inalcanzable, porque todo es posible”- se lo roba el Panamericano de mayo de 2015, en Toronto, Canadá, donde necesita conseguir un tiempo de 1,30 segundos para clasificar al gran desafío final: los Juegos Paraolímpicos Río 2016. “Estoy a 4 segundos de ir a Río, no es imposible”, repite como si fuera un mantra. Hoy su marca es 1,34 en 50 metros, pecho. si te gusta el agua, nadalos vos que estás leyendo esta nota y pensás que el discapacitado es Maxi.
 
Puede decirse que Ezequiel Maximiliano Matto pasa la mitad del día en el agua. Entrena de lunes a sábado, llueva o truene, con frío, con sol, en verano y en otoño; en primavera, un total de 45 horas semanales: casi dos días completos. “En el agua me siento libre, soy un pez”, afirma este chico de 22 años que actualmente es noveno en el ranking mundial y record sudamericano. Y, como si fuera poco, apenas le quedan 12 materias para recibirse de abogado en la Universidad Siglo XXI. ¿La rama a la que quiere dedicarse? Acceso al deporte para las personas con discapacidades.
 
Maximiliano llegó al hospital Garrahan cuando tenía siete meses de vida. Su diagnóstico, de nacimiento y sin causa determinada, es agenesia de miembros inferiores y miembro superior derecho, vejiga neurogénica y escoliosis congénita. Maxi sólo tiene un brazo y, aunque su discapacidad es severa, actualmente no sólo se vale por sí mismo sino que forma parte de la Selección Argentina de Natación, vive en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD) con otros 300 deportistas y compite para el Club River Plate.

“Maxi ingresó a nuestro hospital siendo un bebé y, desde entonces, nos enorgullece con cada emprendimiento que realiza. A pesar de las dificultades generadas por su patología, también socialmente se encontró con barreras que aprendió a superar, tanto en el crecimiento deportivo como en el desarrollo de su personalidad para afrontar el futuro”, afirma la jefa de clínica del Área de Rehabilitación del Servicio de Kinesiología del Garrahan, Susana Buceta.
 
En tanto, la jefa del servicio de Crecimiento y Desarrollo, Virginia Fano, destacó la importancia del deporte para los niños con discapacidades: “buscamos que a partir de la actividad física cada niño se integre y logre actuar con sus pares ya sea en la escuela, jugando a la pelota, en una plaza, y en cualquier ámbito sin que haya restricciones”. La rehabilitación kinésica complementada con actividad física, se sabe, potencia favorablemente los resultados del tratamiento.
 
Nadar para vivir

Maxi empezó a nadar de tan chiquito que ni siquiera tiene recuerdos de sus primeras incursiones en el agua. Los médicos del hospital recomendaron a la madre, Mónica Melian -46 años, empleada administrativa en el municipio de Marcos Paz- que comenzara matro-natación. Así, con apenas meses de vida, supo que era el medio donde podía sentirse libre. Y, además, lo beneficiaba: “Sobre todo por la escoliosis congénita, por la columna, para que no continúe desviándose. Es el único deporte en el que no tengo barreras porque en el medio terrestre un poco se me complica”.
 
La kinesióloga Susana Buceta, que trata a Maxi desde siempre, explica: “Nosotros tenemos claro que debemos colaborar y trabajar desde las diferentes especialidades para ofrecerle a cada uno de nuestros pacientes las herramientas necesarias desde la salud para que puedan lograr sus aspiraciones”. En el caso de Maximiliano la natación pasó de ser una actividad física que mejoraba su tratamiento para convertirse en un deporte tan importante para él que, actualmente, viaja al menos tres veces al año a competir en otros países. Su último logro fue la medalla de oro en Juegos Parasuramericanos de Chile, en marzo de este año.
 
“El hospital era mi segunda casa. Estoy muy agradecido a todos los médicos que estuvieron conmigo y no tengo más palabras que esas, de agradecimiento, también para los directivos, que me brindaron todo lo que necesitaba. Gracias a ellos hoy soy la persona que soy”, concluye Maxi con una sonrisa. Y se va a nadar.
 
Más info
Maximiliano Matto dará una charla el martes 26 de agosto a las 14.
Aula EF, segundo piso, del Hospital de Pediatría Garrahan.